Fue una tumba anónima durante 2.300 años, pero en su interior había un personaje que cambió la historia

Grecia alberga una de las sepulturas más importantes jamás halladas

Fue una tumba anónima durante 2.300 años, pero en su interior había un personaje que cambió la historia
Busto erigido a uno de los reyes más importantes de la historia
Publicado en Ciencia

Muchos afirman que la guerra es un arte, aunque quizás no se pararon a pensar en las consecuencias que traen, por ejemplo, algunas devastadoras bombas nucleares o el poder de destrucción de los más icónicos tanques de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, si vamos atrás en el tiempo, cuando los ejércitos conquistaban territorios por doquier, una figura emerge, tal y como lo han hecho sus familiares en una recientemente descubierta tumba.

La tumba griega de la realeza

Alejandro Magno tuvo como gran maestro a Aristóteles y como mentor a su padre Filipo II de Macedonia. Éste fue quien confió su ejército para conquistar nuevas tierras y acabar siendo uno de los reyes más importantes de la historia de la humanidad.

Asia, Oriente Medio y parte del Mediterráneo fueron tierras que acabaron siendo conquistadas por Alejandro III de Macedonia y es en una de ellas donde se ha hallado una tumba que no identifica directamente al grandioso rey, sino que ha desvelado los restos de parte de su familia, tal y como explica el artículo publicado en el medio Journal of Archaeological Science: Reports.

Un equipo de arqueólogos ha confirmado que los restos hallados en una sepultura localizada en Vergina, Grecia, pertenecen a la estirpe de Alejandro Magno. Y por si desconocías el dato, es en ese mismo lugar, antiguamente llamado Aigai, donde murió asesinado Filipo II de Macedonia. Junto al padre de Alejandro III de Macedonia descansaban los restos de su hijo y de su hermano.

El sitio arqueológico de Aigai fue declarado en 1996 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, aunque dado que se encontraron tres tumbas en el lugar, aún no habían podido ser identificadas. Para ello, expertos de Estados Unidos, España y Grecia se han unido para despejar las dudas sobre quién descansa en cada una de ellas.

La tumba I parece contener los restos de Filipo II de Macedonia, de su mujer Cleopatra, nada que ver con la antigua gobernante de Egipto, y de su hijo más pequeño. En cuanto a la tumba II, se ha conseguido averiguar que allí descansa Filipo III Arrideo, hermano de Alejandro Magno, y su mujer.

Por último, la tumba III oculta los restos de Alejandro IV de Macedonia, el hijo adolescente que el gobernante tuvo con Roxana, ​la princesa de Bactria. Parece que el puzzle de la vida de uno de los regentes más poderosos de la historia empieza a ser completado y es gracias a las más modernas técnicas de investigación que ha sido posible.

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