Uno de los elementos arquitectónicos más visitados durante cualquier viaje fuera de tu ciudad son las iglesias y catedrales. La mayoría de las veces, porque resultan edificios imponentes y forman parte de la ruta turística más típica del pueblo o la ciudad. Sin embargo, la historia de cualquier lugar puede ser definida por la construcción de estos fantásticos edificios.

Las gárgolas son las guardianas del arte

En los próximos párrafos te hablaré acerca de las gárgolas, esas criaturas que contemplan a los humanos con sus fauces abiertas, mientras aguantan el peso y el paso de los siglos. Además, descubrirás la historia detrás de aquellas que coronan la Catedral Nueva de Vitoria-Gasteiz.

Piedra viva

Antes de entrar en discusiones acerca del origen de estos elementos de decoración, déjame decirte que la palabra gárgola, como bien nos apuntan desde la página web Muy Interesante, proviene de la palabra francesa gargouille que significa garganta. Un término muy apropiado, ya que su función principal es ocultar, a los ojos de la gente que se congrega alrededor de la iglesia, las canalizaciones de agua, por donde cae ésta procedente de los tejados.

Las gárgolas son un misterioso anfitrión de catedrales e iglesias. Fuente propia
La Edad Media fue un período en que las gárgolas se volvieron monstruosas

Fue a partir de la Edad Media, como podemos leer en la información que proporciona la página Ciencia Histórica, cuando las gárgolas comienzan a ser esculpidas de una manera más grotesca. Debido a que en ella época la gente apenas tenía cultura ni acceso a la educación, establecer un perímetro de monstruos vigilantes era una de las mejores opciones para evitar que los intrusos quisieran profanar los templos sagrados.

Una leyenda en Francia narra la historia de San Romano, arzobispo de Rouen, que persiguió a un dragón, llamado Gargouille, y lo intentó quemar en la ciudad. Las únicas partes que no pudieron ser quemadas fueron la cabeza y el cuello, con lo que San Romano las colgó de una de las esquinas de la catedral como advertencia. Hace siglos que las gárgolas no son otra cosa que un recuerdo, sin embargo la ciudad de Vitoria-Gasteiz cuenta con una catedral que esconde figuras talladas en piedra tremendamente curiosas. ¿Quieres conocerlas?

La Catedral Nueva, el franquismo y un marciano

Denominada de tal manera debido a que cuenta con muy poco tiempo entre nosotros, esta catedral comenzó a construirse en el año 1904. Su inauguración, aún hoy en día sin estar finalizada la obra, tuvo lugar en el año 1969, como podemos leer en la página de turismo del Gobierno Vasco. A pesar de su reciente levantamiento, la catedral posee varios elementos muy recomendables si estás de paso por la ciudad. Yo te hablaré de las curiosas gárgolas que la coronan.

La guerra civil está representada en la cima de la catedral

Existen dos corrientes de opinión en cuanto al mensaje escondido en las últimas diez esculturas que fueron construidas. Por un lado, hay quienes defienden que éstas simbolizan soldados del ejército franquista para conmemorar la victoria de aquella horrible dictadura. Otros opinan que la obra es propiedad de Miguel Apraiz, hijo del arquitecto de la catedral, y que en ella se representan compañeros que tuvo durante la Guerra Civil en el frente de Madrid. Sea la razón que sea, existen algunas figuras que son dignas de mencionar.

Creo que la gárgola que más me llamó la atención en el momento en que descubrí la noticia fue la que representa al hombre tras la máscara de la catedral. En realidad, lo que el escultor quiso trasladar era a un soldado de aquella época con una máscara antigás, que imagino que utilizarían en pruebas, porque nunca hubo acciones militares en ese sentido. Más soldados fueron tallados, pero quien se lleva la palma es el denominado marciano, que es una extraña figura, de las primeras que se esculpieron, que parece estar formada por un ave con barba de sabio.

Una de las gárgolas que coronan la Catedral Nueva. El Correo

Existen representaciones de guardias civiles, con sus tricornios como no podía ser de otra manera. El trauma que causó en Miguel la contienda nacional, hizo que mucha de las gárgolas fuesen un espejo de ese horror, aunque el arte no siempre reflejó la guerra. Por ejemplo, hasta el Señor de los Anillos podría verse reflejado en esta catedral, ya que una de las gárgolas representa a un hombre-árbol. En palabras de Miguel Apraiz:

Hombres fuimos y ahora estamos convertidos en árboles.

Si os interesa la historia y el arte no dudéis en pasaros por la Catedral Nueva de Vitoria-Gasteiz. De esta manera disfrutaréis de una de las mejores vistas de la ciudad, conoceréis a las gárgolas más curiosas y misteriosas y, de paso, estaréis muy cerca del centro de una de las ciudades con mejor gastronomía del panorama español. No se puede pedir más.