Han creado un material que puede cambiar de forma. El T-1000 de Terminator cada vez es más real

La ciencia ficción y los embriones se dan la mano en una investigación que aún necesita del refinamiento necesario para poder llegar a límites insospechados

Han creado un material que puede cambiar de forma. El T-1000 de Terminator cada vez es más real
Ilustración que recrea al T-1000 de "Terminator 2"
Publicado en Ciencia

Por favor, si aún no has visto Terminator 2, te rogamos encarecidamente que le apuntes en tu lista de películas por ver, dado que no solo es una de las grandes obras maestras de la ciencia ficción, sino que tiene mucho que ver con el desarrollo de este artículo. De hecho, según las palabras de uno de los investigadores de los que te hablaremos a continuación, la película ha inspirado uno de sus más recientes trabajos. Embriones, robots asesinos y el futuro de los materiales maleables.

Robots con las habilidades del T-100 y los embriones

Otger Campàs es profesor en el Instituto Max Planck de Biología Celular Molecular y Genética y uno de los autores de un estudio publicado en la revista científica Science, en el que se aborda cómo un grupo de robots puede conformar un material del futuro, capaz de cambiar de forma y de estado.

Otger ha asegurado, en declaraciones recogidas en el medio Ars Technica, que vio la película de pequeño y que se preguntaba que si sería posible crear un robot como el T-1000. El científico afirma que ahora, dado que trabaja con embriones, "lo que vio que sucedía en Terminator 2 también sucede en un embrión. Es decir, que en esta etapa inicial del desarrollo de un organismo multicelular se producen cambios de formas.

A través de dos procesos que suceden en los embriones, fluidización y extensión convergente, el equipo de investigadores ha creado una red de robots donde cada elemento se comporta como una célula embrionaria. Es decir, los científicos están a las puertas de inventar un material capaz de cambiar de forma y de estado, entre sólido y líquido.

Para poder crearlo, los investigadores se centraron en tres características de las células en tejidos embrionarios. La primera de ellas es que son capaces de moverse incluso cuando están amontonadas y conectadas. La segunda es su capacidad de comunicarse entre ellas y la tercera tiene que ver con su habilidad para adherirse, conformando un conjunto de gran resistencia.

Los robots ideados por los científicos integran engranajes capaces de conectarse con los de otros robots y que, además, les permiten moverse sin necesidad de abandonar el grupo. También cuentan con fotodetectores, cuya utilidad explica Matthew Devlin, autor principal del estudio e investigador de la Universidad de California en Santa Bárbara:

El cambio entre los estados sólido y líquido es impulsado por fluctuaciones en la fuerza que se aplica a los motores y codificamos la intensidad de esas fluctuaciones en la intensidad de la luz.

Sin embargo, ahora surge un problema. Estos robots miden algo más de 5 centímetros de diámetro. Si queremos crear un material similar al que compone el T-1000, los robots deberían de ser mucho más pequeños. Otger Campàs asegura que no hace falta acudir a la escala de la naturaleza, las células tienen un tamaño de unos 10 micrones. Con un robot entre 100 micrones y 1 milímetro ya tendrían algo bastante espectacular.

Eso sí, por el momento estamos lejos de conseguir llevarlo a cabo. Los investigadores afirman que durante la próxima década podría ser posible disminuir el tamaño, aunque habría más problemas por solucionar, como el asunto de entregar energía a una ingente cantidad de robots microscópicos. Otger Campàs finalmente declara:

Estamos lejos de la cosa de Terminator, que quede claro. No es que la vayamos a crear manaña. Si hablas con gente que inventa microdispositivos mecánicos, sabrás que no es fácil (...) Nuestro objetivo es que la gente se emocionase y realmente ir y hacerlo.

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