Han escaneado estos objetos que pertenecían a Darwin de una manera que parecía 'imposible'
A pesar de que algunos frascos cuentan con etiquetas, suelen ser inexactas debido a la evaporación o contaminación a lo largo de las décadas
Hace casi 150 años que Charles Darwin falleció. El naturalista inglés, conocido como el «padre» de la teoría de la evolución, cambió para siempre nuestra comprensión de la vida en la Tierra, sacudiendo los cimientos de la ciencia, la religión y la filosofía. Siendo muy joven (22 años), Darwin se embarcó en una expedición científica alrededor del mundo que duró un lustro, recogiendo miles de muestras de fósiles, plantas y animales, lo que le permitió darse cuenta de que las especies no eran estáticas, sino que cambiaban con el tiempo.
La colección que Charles Darwin reunió durante los cinco años a bordo del HMS Beagle (1831-1836) sigue, a día de hoy, considerándose uno de los mayores tesoros científicos de la historia, ya que fue clave para el nacimiento de la biología moderna. El naturalista volvió a Inglaterra con más de 1.500 especies conservadas en alcohol y casi 4 mil especímenes en seco (pieles, huesos, plantas y geología).
Si las muestras de Darwin se suman a las que hay disponibles en el resto de museos de historia natural del mundo, el conjunto albergaría más de 100 millones de especímenes preservados en fluidos. Muchos de los frascos contienen mezclas químicas desconocidas o poco documentadas que podrían ser tóxicas para los humanos o los propios especímenes si se alteran, así que los investigadores han desarrollado una técnica para estudiar las muestras sin tener que abrir sus frascos (y sin usar inteligencia artificial)
La nueva técnica identificó con precisión los fluidos de preservación en casi el 80 % de los casos
Los investigadores han desarrollado una técnica basada en láser que puede identificar los fluidos de conservación dentro de frascos sellados de especímenes de museos, algunos de los cuales datan de hace casi 200 años. El descubrimiento es particularmente relevante para las colecciones vinculadas a Darwin, ya que los especímenes recolectados durante su viaje a bordo del HMS Beagle siguen desempeñando un papel fundamental en la ciencia evolutiva.
El problema es que muchos especímenes se preservaron mediante métodos históricos cuya composición y seguridad difieren. Hasta ahora, para identificar qué líquido contiene la muestra requería abrir el frasco, con el riesgo de evaporación, contaminación y daños irreversibles. El nuevo enfoque elimina ese peligro al permitir a los investigadores analizar el contenido a través del vidrio. El estudio ha sido publicado en ACS Omega.
El innovador método se basa en la espectroscopia Raman desplazada espacialmente, o SORS, una técnica portátil basada en láser que lee cómo se dispersa la luz después de pasar a través de un recipiente y un líquido. Analizando los cambios sutiles en la energía de la luz, los investigadores pueden determinar la composición química de los fluidos de conservación sin contacto directo.
Mediante equipos portátiles dentro de las salas de almacenamiento del museo, los investigadores analizaron 46 especímenes sellados, incluidos peces recolectados por Darwin, mamíferos y varios invertebrados. La técnica logró identificar con precisión los fluidos de preservación en casi el 80 % de los casos e identificó parcialmente el 95 % en general.
Esta técnica nos permite monitorear y cuidar estos valiosos especímenes sin comprometer su integridad
Los mamíferos y reptiles solían tratarse con formalina antes de almacenarse en alcohol, mientras que los invertebrados solían conservarse directamente en formaldehído o en soluciones mixtas, con aditivos como glicerol o propilenglicol. A pesar de que algunos frascos contienen etiquetas, estas suelen ser inexactas debido a la evaporación o contaminación a lo largo de las décadas.