Este enero ha sido declarado como el más caluroso en la historia desde que hace 141 años empezamos a grabar las temperaturas, de acuerdo con la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos. Pero no solo eso: el hielo del mar ártico se encuentró uno 5,3% más bajo de lo habitual, y las caídas de nieve fueron mucho menos frecuentes en el hemisferio norte.

Tanto las temperaturas en tierra como las temperaturas en el mar fueron notablemente superiores a la media del siglo XXI: los registros han subido 2,05 grados centígrados con respecto a esa media. Y así ha sido, que la Antártida ha roto dos récords de temperatura esta misma semana: si hace siete días conocíamos que en Base Esperanza (la Antártida) se llegaba a 18,3 grados, rompiendo el récord, ahora sale a la luz que ese récord se vuelve a romper tras alcanzarse los 20,75 grados centígrados en la Isla Seymour (también en la Artártida). Es algo simplemente inusual y que tendrá consecuencias completamente devastadoras.

Y esto lo podremos ver, según la Universidad de Arizona, en los próximos 50 años: para entonces, la mitad de las especies que pueblan la Tierra actualmente podrían extinguirse para entonces.

De 538 especies, el 44% ha desaparecido de uno más lugares, sobre todo en regiones que han llegado a máximos de temperaturas históricos

El estudio, que ha sido publicado en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences, revela cómo en 10 años, el 44% de las especies ha desaparecido en uno o más lugares del planeta. El experimento consistió en analizar las especies en lugares en concreto del globo, y realizar el mismo análisis 10 años más tarde. De 538 especies analizadas ubicadas en 581 ubicaciones, el aplastante porcentaje del 44% había desparecido de algunos lugares.

La mita de las especies podría haber desaparecido para 2070

John J. Wiens, co-autor de este estudio, declara a CNET que, de cumplir con el Acuerdo de París, "tan solo" dos de cada 10 especies se extinguirán; en el peor de los casos, hasta un tercio o incluso la mitad de ellas lo hará para 2070.

Las abejas, uno de los animales cuya función es vital para la vida en el planeta, se encuentra en peligro

La razón de la muerte de estas especies está clara: las especies no son capaces de adaptarse. Las opciones que tienen los animales ante este tipo de situaciones son tres: adaptarse, marcharse o morir. Si bien nosotros tenemos una capacidad de adaptación mucho mayor, los animales no cumplen con esta regla: cualquier pequeño cambio puede implicar una gran diferencia.

Los cambios en la fenología es lo que realmente permite adaptarse a los cambios de temperatura tan hostiles

Y es que, no debemos pensar en grandes especies de animales como los elefantes (que también podría), sino más bien en animales más delicados, como pequeños lagartos, pájaros, ranas o insectos, que son las especies de animales más vulnerables a este tipo de cambios bruscos. Los animales simplemente no pueden seguir el ritmo al que el cambio climático evoluciona.

No obstante, hay un pequeño porcentaje de especies que sí se adaptan realizando pequeños cambios fenológicos. Algunos animales pueden pasar a tener actividad por la noche, cuando antes hacían vida por el día (para combatir el calor), mientras que otros animales pueden cambiar sus hábitos de migración, entre otras situaciones.

Hemos observado que las carracas y autillos han avanzado su fecha de puesta, cada año ponen los huevos antes, pero no así las urracas que no han modificado su fenología durante estos últimos años

Un caso particular, por ejemplo, es de las carracas y autillos, dos especies de pájaro que han tenido que adaptarse a los grandes cambios de temperatura producido en los últimos años. No obstante, no en los dos casos el cambio supone la supervivencia: para los autillos este cambio no supone ninguna mejora, pues no tienen mayor descendencia cuando crían más pronto; para las carracas, en cambio, sí es así, permitiendo una mayor supervivencia de la especie.

Tortuga muerta tras haber ingerido 104 trozos de plástico

El problema, además, no es solo el cambio climático, sino muchos otros factores provocados por los humanos: la destrucción de los hábitats de numerosas especies y los residuos (como el microplástico) que arrojamos a los mares y ríos cada día también están suponiendo un reto a la adaptacion muy grande. Este último mal, el plástico, está afectando sobre todo tanto a especies marinas como a animales que hacen vida cerca de las costas, como las gaviotas.

Los cetáceos ingieren una cantidad de plástico enorme, sobre todo las grandes ballenas que se alimentan por filtración, pues para comer toman grandes cantidades de agua con comida y plásticos que taponan sus estómagos

Actualmente, se cree que en torno a 370 especies a lo largo de todo el planeta comen plástico. De ellas, casi 1 millón de aves mueren anualmente por ello, además de casi 100 000 tortugas y mamíferos. De hecho, algunas especies lo encuentran atractivo. Otras simplemente lo comen porque no pueden encontrar otra cosa. Un plástico que, sin lugar a dudas, es letal.