La historia del error que, por insignificante que parezca, le costó a la NASA 18 millones y una misión fallida
Por qué la NASA perdió 18 millones de dólares por un error muy básico en su primera misión para investigar Venus.
La NASA, a cada misión que implica la llevanza de una nave espacial, invierte ingentes cantidades de dinero, las cuales se traducen, al menos, a presupuestos de 7 cifras. Llevar a cabo una misión de estas características puede suponer un serio riesgo para la tripulación, por lo que es necesario realizar cálculos muy precisos. Aun así, el ser humano puede fallar y esto es justo lo que ha ocurrido en esta ocasión. Uno de los fallos que más daño hizo a las arcas de la compañía fue el cometido en 1962 y que supuso, en la época, 18 millones de dólares en pérdidas, unos 150 millones de dólares actuales.
Se trataba de la misión Mariner 1, la cual tenía por objeto el comienzo de investigaciones en torno a Venus. El objetivo de la misión era que una sonda no tripulada se situase en las proximidades del segundo planeta más próximo al Sol. Por aquel entonces, se trataba de una de las investigaciones más esperadas por las peculiares características del conjunto rocoso. Sin embargo, todo se dio al traste debido a un fallo humano que tuvo lugar poco después del despegue. De hecho, apenas un error de un guion (-) en la codificación del sistema equivalió a la pérdida mencionada anteriormente.
Veamos, por tanto, qué es lo que ocurrió en este caso en particular, por qué este fallo no podría darse en el día de hoy y, por supuesto, hasta qué punto ha mejorado la tecnología para evitar este tipo de problemas. Afortunadamente, la era digital nos ha permitido disponer de muchos más recursos para evitar el ocurrido en aquella ocasión. La misión Mariner 1 tuvo que suspenderse, pero lo cierto es que en las décadas siguientes se llevaron a cabo otras importantes investigaciones sobre Venus.
La historia de cómo la NASA dilapidó 18 millones de dólares por el fallo del símbolo guion (-)
La década de los sesenta supuso un antes y un después en términos de tecnología informática. Durante aquellos años comenzaron a llevarse a cabo importantes adelantos en materia de codificación. Sin embargo, en aquellos años no existían las pantallas tal y como ahora. Por aquel entonces, era una computadora la que se encargaba de la lectura de tarjetas físicas que incorporaban los códigos para la ejecución de comandos. Esto es justo lo que provocó el error fatal en la misión.
De acuerdo con la información de la NASA, tras un vuelo de tan solo 290 segundos, el oficial que estaba al cargo de la misión decidió apretar el botón que permitía a la nave espacial inmolarse. Esto se debió a que la telemetría mostraba un gran cambio en la trayectoria pronosticada anteriormente. Tras la fallida operación de lanzamiento, el estudio demostró que todo se había debido a un fallo en los códigos presentes en las tarjetas. De hecho, fue un simple guion (-) el causante del problema.
Es importante precisar cómo la NASA y, en general, toda la tecnología aeroespacial ha mejorado en este aspecto. En la actualidad, además de cálculos sobre las ventanas de lanzamiento, se llevan a cabo importantes trabajos para conseguir que cada misión pueda ser un éxito. Para ello, ciertamente, se ha contado también con participación de capital privado gracias a la apuesta por empresas como Virgin o SpaceX.
De hecho, a lo largo de la última década se ha podido observar una fuerte colaboración, sobre todo, entre la NASA y SpaceX. En el ámbito de la seguridad, además de que los códigos empleados están completamente digitalizados, se dispone de software capaz de detectar cualquier problema relacionado con errores en su estructura. Sin duda alguna, este millonario error no se hubiera producido a día de hoy.