La primera red global de telescopios robóticos es española, cuenta con estaciones en los 5 continentes

La innovación astronómica tiene el sello de nuestro país.

La primera red global de telescopios robóticos es española, cuenta con estaciones en los 5 continentes
Imagen de la estación BOOTES ubicada en Nueva Zelanda. Instituto de Astrofísica de Andalucía
Publicado en Ciencia

No podemos negar que tenemos tendencia a menospreciar lo que nos queda cerca de casa. No será este el caso. Sin duda alguna, una de las noticias que más ilusión nos hace contarte es la que nos llega a través del Instituto de Astrofísica de Andalucía y que nos habla acerca de la red BOOTES, una suerte de conjunto de telescopios robóticos ubicados en estaciones en los cinco continentes. Con el objetivo de observar el firmamento de manera rápida y autónoma, la red puede presumir de estar presente en todo el mundo.

España, el cosmos y la observación de fenómenos transitorios

El estudio del cosmos, quizás, sea una de las disciplinas más complejas a las que tiene que enfrentarse el ser humano. Recientemente, varios telescopios han girado la atención del mundo por su potencia e infinitas posibilidades para desentrañar los misterios del universo, como es el caso del telescopio NuSTAR o del telescopio espacial James Webb. En este caso, la red BOOTES, cuyo significado es Observatorio de estallidos y Sistema de exploración de fuentes esporádicas ópticas, nos permite vigilar las denominadas fuentes transitorias, esos objetos que no emiten luz de manera continuada.

Gracias a la red BOOTES, astrónomos de todo el mundo podrán estudiar, por ejemplo, estallidos de rayos gamma, que suelen detectarse a través de satélites. Además, gracias a esta red se podrá vigilar fuentes de neutrinos y objetos que emitan ondas gravitacionales, pudiendo realizar un seguimiento, incluso, de asteroides o supernovas. Alberto J. Castro-Tirado, uno de los investigadores que ha liderado el proyecto desde el inicio, afirma que:

BOOTES es el resultado de casi veinticinco años de esfuerzo continuado, desde que en 1998 instalamos la primera estación en el INTA (Arenosillo, Huelva), institución que apoyó inicialmente el proyecto. El despliegue completo supone un hito científico ya que se trata de la primera red robótica con presencia en todos los continentes, por delante de los proyectos americano, cuya estación asiática se halla en construcción, y ruso, que carece de instalación en Oceanía.

Por el momento, la red BOOTES ya ha sido capaz de identificar la procedencia de ráfagas de radio de muy corta duración en nuestra galaxia en 2020 y ha contribuido al estudio, en el año 2021, de los pulsos procedentes de una estrella de neutrones, donde en apenas una décima de segundo, se liberó la misma energía que nuestra estrella produce en 100.000 años. Alberto J. Castro-Tirado acaba asegurando que:

La culminación de la red supone un éxito, ya que ha sido posible con un equipo humano y un presupuesto muy inferior a los proyectos similares. Con cuatro estaciones en el hemisferio norte y tres en el hemisferio sur, siempre habrá al menos un telescopio que cubra el cielo norte y sur, lo que redunda en una enorme eficacia en la detección de fuentes transitorias. Concebí el proyecto cuando desarrollaba mi tesis doctoral en Dinamarca hace treinta años, y para mí es un sueño hecho realidad.

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