La tecnología genética nunca volverá a ser igual: este país invertirá miles de millones en revolucionarla

De momento, han conseguido que niños que nacieron sordos tengan la capacidad de escuchar.

La tecnología genética nunca volverá a ser igual: este país invertirá miles de millones en revolucionarla
Científicos de un poderoso país asiático quieren dominar el ADN humano.
Publicado en Ciencia

La genética consigue explicar el proceso por el cual la información de nuestro organismo se transmite de generación en generación y en los últimos años está más de moda que nunca. Todos hemos oído hablar de extrañas mutaciones producidas en Chernobyl o de los alimentos transgénicos, pero pocos podían vaticinar que el país asiático más temido en todo el mundo también quiere dominar la tecnología genética. Y ya ha comenzado.

La edición genética quiere revolucionar al gigante asiático

Li Xincheng es una niña de seis años que últimamente juega con su madre a repetir lo que ésta dice. El juego, que podría ser replicado en millones de hogares del mundo, es un hito histórico. La pequeña Yiyi, como es apodada, nació sorda y ahora puede escuchar lo que su madre le dice.

Esta familia, que vive en la localidad china de Dongguan, ha participado recientemente en el estudio genético del que nos hablan en el medio MIT Technology Review y que ha consistido en la introducción de un virus para reparar el ADN de las células del oído interno de la niña, pudiendo, así, poder transmitir sonidos al cerebro.

Shu Yilai es el profesor de la Universidad de Shanghai que ha estado realizando este mismo experimento hasta con cinco niños y niñas, de los cuales cuatro han conseguido desarrollar la habilidad, innata para muchos, de poder oir.

Sin embargo, este tipo de técnicas modernas cuentan con la misma barrera que otros procedimientos o medicinas: que no son tantos los pacientes que podrían beneficiarse de ellas, por lo que su desarrollo y comercialización es realmente costoso.

De hecho, esta edición genética no es válida para todas aquellas personas sordas, dado que únicamente funciona en aquellos individuos que no cuentan con la proteína otoferlina. Y estos solamente representan entre el 1% y el 5% del total de personas que no tienen la habilidad de escuchar. Sin embargo, ante un problema que se resumen en falta de dinero, China ha tomado la sartén por el mango.

El gobierno local de Shanghai ha impulsado ayudas a las empresas que dedican su actividad a la edición genética, por un valor de unos 12 millones de euros al año. Y este es solo el principio, dado que muchos otros gobiernos del país van a seguir sus pasos, con el fin de atraer a compañías que quieran experimentar con tecnología de edición genética.

Y esta es otra carrera, como pudo ser en su día la competición espacial, que China está ganando. Sin embargo, aún queda mucho para empezar a echar las campanas al vuelo, tal y como afirma Antonio Regalado, editor del MIT Technology Review en el artículo:

Demostrar que la terapia genética funciona no es lo mismo que crear una medicina exitosa que ayude a la gente en el mundo real. Para eso, las compañías necesitarían realizar más estudios, conseguir su aprobación y, finalmente, vender el producto para obtener un beneficio. Nada de eso es fácil, especialmente para enfermedades raras, donde solamente unos pocos pacientes pueden beneficiarse del tratamiento.

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