Las estaciones solares espaciales serían un gran adelanto, pero tienen un problema: podrían destruir satélites
Investigadores chinos advierten de que los láseres para enviar energía a la Tierra podrían provocar descargas eléctricas en naves cercanas
Existe, aunque no te lo creas, una carrera por construir centrales solares en el espacio. Sin embargo, este tipo de fuentes de energía no están exentas de ciertos peligros. De hecho, acabamos de conocer cómo los potentes láseres diseñados para enviar energía desde nuestra órbita hasta la superficie terrestre podrían afectar a otros satélites si se desvían de su objetivo. Y esto es algo cada vez más probable en una órbita terrestre baja saturada de tráfico.
El gran problema de las centrales solares espaciales
Una reciente investigación, publicada en la revista científica High Power Laser and Particle Beams, señala que ciertos errores podrían hacer que estos haces de energía impacten en naves cercanas. No estamos hablando de un disparo de energía, sino, más bien, del sobrecalentamiento de paneles solares y de descargas eléctricas que pueden hacer que la electricidad circule por los circuitos del satélite donde no debería.
En el peor de los casos, estas corrientes eléctricas podrían dañar componentes sensibles o forzar apagados de emergencia. Según los investigadores del Instituto de Ingeniería Ambiental de Satélites de Beijing, el riesgo aumenta cuando los láseres son más energéticos, es decir, cuando utilizan longitudes de onda más cortas. Sin embargo, existe un lado positivo.
Los propios científicos señalan que "nuestros hallazgos proporcionan una guía para seleccionar parámetros láser más seguros y para diseñar medidas de protección para paneles solares satelitales". Pero, no te creas que la idea de recoger energía solar en el espacio y enviarla a la Tierra sin cables es nueva. Ya fue propuesta en los años sesenta, dado que tiene una gran ventaja: en el espacio, el Sol brilla casi todo el tiempo, con lo que la producción de energía sería continua.
Durante muchos años, esto solamente fue pura teoría. Ahora, existen tecnologías que permiten asomarse a esta manera de recolectar energía, con países como Estados Unidos, Japón o China que intentan liderar este sector. Por ejemplo, Estados Unidos demostró en 2023 que es posible enviar energía desde un satélite en órbita. Entonces, ¿cuál es el problema? Que el espacio cercano a la Tierra ya está muy lleno.
Hay miles de satélites operando al mismo tiempo. Es por eso que los investigadores chinos, para ver qué riesgos puede haber, hicieron pruebas en laboratorio. Simularon el entorno espacial y dispararon pequeños pulsos de láser contra un panel solar parecido a los que llevan los satélites. Fue entonces cuando observaron chispazos y picos eléctricos, señales más que evidentes de que se producían descargas.
Y aunque esas descargas duran muy poco, pueden ser suficientes para estropear la electrónica de un satélite. Por eso, la conclusión es clara: si estas centrales solares espaciales llegan a funcionar, tendrán que hacerlo con muchísima precisión y con mejores protecciones. La energía del futuro puede venir del espacio, pero allí sabemos no existe margen para fallos.