Las graves consecuencias de la contaminación: el agua de lluvia ya no es potable en ningún lugar del mundo
¿Es el agua potable tan potable como creemos? Un estudio sugiere que el agua de lluvia ya no lo es en ningún lugar del mundo.
Hay un problema de increíbles dimensiones relacionado directamente con la contaminación. La presencia de gases perjudiciales para la naturaleza, la disposición de los denominados microplásticos y, por supuesto, la huella de carbono del ser humano, está provocando que cada vez haya menos espacios libres completamente de residuos tóxicos. Un último informe publicado acaba de poner de relieve que el agua de lluvia ya no es potable completamente en ningún lugar del mundo. Esto demuestra hasta qué punto es grave la situación.
Cabe precisar que hay determinadas áreas del Planeta en los que el ser humano apenas ha tenido interacción. Pese a ello, las conclusiones del estudio sugieren que las partículas contaminantes han recorrido miles de kilómetros por el aire hasta depositarse en espacios como la Antártida, una de las pocas áreas que no ha sido invadida por el ser humano. El informe realizado, denominado Outside the Safe Operating Space of a New Planetary Boundary for Per- and Polyfluoroalkyl Substances, muestra cómo el análisis de superficies en todo el Planeta contienen ya partículas contaminadas por uno u otro motivo.
Veamos, por tanto, qué es lo que está ocurriendo para que el fenómeno de la contaminación se desplace a áreas del Planeta alejadas entre si por cientos e, incluso, miles de kilómetros y, por supuesto, qué es lo que se puede realizar aún para poner freno a la situación actual. ¿Estamos a tiempo de parar el cambio climático o ya es demasiado tarde? Está claro que estamos realizando todo tipo de trabajos encaminado a reducir la emisión de partículas contaminantes, tales como la estandarización del coche eléctrico, pero son movimientos insuficientes.
Unas conclusiones alarmantes que ponen de relieve la gravedad del problema
De acuerdo con la información presente en el estudio, nos encontramos ante una consecuencia del agua de lluvia contaminada. En un futuro, seguirán produciéndose precipitaciones, pero lo cierto es que dicha agua deberá ser tratada para eliminar cualquier tipo de elementos químicos peligrosos para la inmensa mayoría de seres vivos. El tratamiento de dicha agua, tal y como ocurre en la actualidad, no podrá realizarse en muchas áreas geográficas, por lo que la virulencia de algunas enfermedades será muy notoria.
De igual manera, en los países desarrollados seguirá habiendo agua potable disponible a mansalva, pero lo cierto es que, debido a un mayor coste de producción, se espera que los precios de las botellas se incremente. Esto, por tanto, tendrá una repercusión directa en las clases sociales con menores recursos. Nos encontramos, por tanto, ante una situación difícil de gestionar desde el punto de vista económico. Depurar el agua tras las lluvias será una actividad común según las conclusiones del estudio realizado.
El estudio en cuestión se ha centrado en el análisis de las conocidas como sustancias perfluoroalcalinas y polifluoradas, PFAS. Este tipo de sustancias son muy peligrosas, ya que se hace muy difícil su eliminación. En atención a los valores anuales, se ha podido observar un crecimiento muy pronunciado en los niveles a lo largo de los últimos años. Las predicciones apuntan a que estamos en un momento para actuar definitivamente para salvar la situación.
Se espera que a lo largo de los próximos años se enfatice la apuesta pública por el ahorro de agua y, por supuesto, con el desarrollo de medidas para concienciar sobre el uso que hacemos de los recursos fósiles. Medidas por la sustitución de nuestro coche de combustión por uno eléctrico es una buena opción, más ahora que empiezan a haber modelos baratos, o el reciclaje, son propuestas interesantes para contribuir a una reducción del cambio climático. Es un trabajo en el que todos tenemos que implicarnos para conseguir importantes avances al respecto.