Hoy hemos amanecido con una noticia impactante: un terremoto de intensidad 8,2 en la escala de Richter había sacudido México durante la noche, según informa La Vanguardia. Aunque su epicentro se registró en la costa de Chiapas, dada su magnitud se sintió en todo el país e incluso en los vecinos Guatemala y El Salvador.

Por el momento, se han confirmado 6 fallecidos, como reporta el diario El Mundo, si bien este número podría ascender, sobre todo teniendo en cuenta que se espera una réplica en forma de tsunami en las costas del país centroamericano.

Tras el brutal terremoto de México, se espera un tsunami

Este terremoto es el más potente registrado en toda la historia del país desde el terremoto de México de 1985, el cual arrasó la mitad de la capital y cercenó 10.000 vidas.
Aquel fue levemente más suave, con una intensidad de 8,1, si bien la infraestructura y los medios actuales evitarán que la tragedia alcance esa magnitud.

Sin embargo, al margen de la brutal sacudida, muchas personas han mirado al cielo asombrados por un efecto que en ocasiones tiene lugar simultáneamente con los terremotos, se trata de las luces de terremoto o triboluminiscencia. Y es que, aunque se trate de un fenómeno relativamente popular en estas situaciones, no deja de ser espectacular y con la tecnología actual, muchos han compartido las impactantes imágenes en internet.

¿Qué son las luces de terremoto o triboluminiscencia?

Contrariamente a lo que puedas pensar a priori, las luces de terremoto no son rayos fruto de una tormenta ni espectaculares chispazos originados por fallos en los transformadores que suministran electricidad a las ciudades. Por supuesto, tampoco es la aurora boreal: ese maravilloso espectáculo está reservado a latitudes mucho más septentrionales.

La causa de las luces de terremoto sigue siendo un misterio

La triboluminiscencia es un fenómeno óptico generado por la trituración, tensión, agitación o pulverización de determinadas especies químicas, en definitiva, que los enlaces químicos de las sustancias se rompen, como detallan en la web Química Orgánica explicada.
A efectos prácticos de los terremotos, se trata de la emisión de luz provocada por la deformación mecánica de las placas de la Tierra.

Sorprendentemente, es un efecto que aún no ha sido explicado completamente por la ciencia. Mientras que algunas teorías apuntan a que se trata de un fenómeno atmosférico, otras deducen que se origina por la separación y posterior unión de las cargas eléctricas de la materia, liberación de gas radón, elevación de la temperatura por fricción de las placas, generación de voltaje en cristales de cuarzo o incluso a las ondas producidas por la deformación y sus consecuencias estructurales.

Experimento que podría explicar la causa de las luces de terremoto. BBC

O incluso, una mezcla de varias de esas hipótesis: En 2014, un estudio de la Universidad de Rutgers (Estados Unidos) llegó a la conclusión de que estos destellos lumínicos se producen por las cargas eléctricas generadas a causa de los deslizamientos del suelo cerca de las fallas geológicas de la Tierra, como informa BBC. En palabras de uno de los investigadores, el cristalógrafo Friedemann Freund, para National Geographic:

Las cargas pueden combinarse y formar una especie de estado similar al plasma, que puede viajar a velocidades muy altas y estallar en la superficie para producir descargas eléctricas en el aire.

Para intentar consolidar esta teoría, el ingeniero biomédico Troy Shinbrot reprodujo las condiciones de un terremoto creando un modelo en miniatura de las tensiones, forcejeo y rupturas que suceden durante un terremoto, eso sí, con sacos de harina, evidenciando que se producían saltos eléctricos al generarse grietas.

Curiosamente puede producirse tanto en materiales luminiscentes como en otros que no lo son, como el ácido tartárico. Sin embargo, el color de las luces de terremoto sí que está relacionado con los minerales presentes en el suelo. Por ejemplo, durante el terremoto que tuvo lugar en Perú, el 15 de agosto de 2007, el cielo se llenó de luces verdes y rojas.

Independientemente de las causas, la triboluminiscencia es un fenómeno natural único y de hecho, muy extraño. Como apunta Gizmodo, las luces de terremoto suceden en menos del 0,5% de los terremotos y tienen una duración inferior a un segundo. Además, en el 97% de los casos que se han registrado sucedieron en fallas situadas en placas continentales.

El mito de las luces de los terremotos a lo largo de la historia

Aunque en muchos casos las luces de terremoto no han sido registradas por confundirlas con explosiones en transformadores y redes eléctricas, hay constancia de su existencia desde la antigüedad, como explican en el blog divulgativo Marcianitos Verdes, aunque siempre manteniendo ese halo de mito.

En el año 373 a.C en la Grecia antigua, donde "inmensas columnas de fuego" predijeron el terremoto que destruyó las ciudades de Hélice y de Bura. Incluso en el Génesis de la Biblia podemos encontrar referencias a las luces de terremoto en Sodoma y Gomorra, y también hay constancia de un viejo Haiku en Japón, que dice así:

La tierra le habla
suavemente a la montaña,
que tiembla
e ilumina el cielo.

De hecho, un estudio publicado en 2014 recoge que hasta el año 1600 se habían registrado 65 luces de terremoto a lo largo de la historia. No fue hasta el sigo XX cuando dejaron de considerarse un mito sino una realidad, gracias a las fotografías tomadas en el gran terremoto de 1906 en San Francisco o en el terremoto de 1960 en Japón.

Por supuesto, la llegada de la cámara de vídeo y posteriormente los smartphones y las redes sociales, ha permitido acercar este fascinante fenómeno al gran público. Por ello, queda testimonio gráfico de las luces de terremoto durante el terremoto de Perú el 15 de agosto del 2007 de 8 grados en la escala de Richter, el terremoto de Chile el 27 de febrero del 2010, el del año pasado en Nueva Zelanda o más recientemente, el terremoto de México de ayer. Esperemos que no tengamos que verlas más.