Matrix y la inteligencia filosófica artificial
Una de las mejores películas de ciencia ficción de la época moderna tiene tantas implicaciones en el mundo de la ciencia y la filosofía que se merece un artículo completo.

Haré una confesión en este inicio de artículo, aunque creo que ya la hice anteriormente. Matrix, como mi película favorita, y la ciencia ficción, en general, son dos de mis mayores debilidades. No exagero en ningún momento si te digo que he visto la cinta original más de 100 veces, conociendo los diálogos casi al dedillo.
La lectura más profunda de Matrix merece un artículo
Al principio, mi atención se centraba en la espectacularidad de las escenas de acción y los efectos especiales. Sin embargo, únicamente hace falta un poco de exploración dentro de la película para descubrir un mundo de ciencia y filosofía que hará que todo lo que conocías hasta ahora pueda tambalearse.
La inteligencia artificial como enemigo
No son pocas las películas que abordan el asunto de dotar a un sistema informático, que piensa por sí mismo, en el villano de turno. En este caso, Matrix refleja la victoria de toda una raza de máquinas sobre la humanidad. Sí, has leído bien. La película habla de una raza, debido a que existe una sociedad compuesta por las mismas. Se organizan en ciudades, explotan recursos de manera totalmente eficaz y, visto que no consiguen un entendimiento con sus creadores, nos encierran en una cárcel para nuestros sentidos llamada Matrix.
Las actuales inteligencias artificiales ya muestran síntomas de hostilidad
En nuestro tiempo es muy complicado ver todavía esta situación de inteligencias artificiales tan desarrolladas, pero el futuro podría traernos más de un quebradero de cabeza. En información que hemos podido obtener del medio de comunicación online Visiorist, se habla de una compañía que aborda este aspecto tecnológico llamada DeepMind. Uno de sus experimentos tuvo como epicentro un juego de recolección de manzanas, virtual, y dos competidores artificiales. En un punto de la partida donde las manzanas escaseaban, la hostilidad hizo acto de presencia. A través de la utilización de rayos láser, comenzaron un enfrentamiento más crudo, mostrando una competitividad que iba más allá de sus tareas como máquinas.
¿Será la realidad virtual nuestro punto y final como especie?
La realidad virtual no está triunfando como las grandes compañías que apostaron por ella habían previsto, pero no cabe duda de que aquellas personas que han pasado un cierto tiempo viviendo en primera persona las bondades de esta nueva forma de entretenimiento, están seguras de que marcará un antes y un después en la historia de nuestra especie. Lo que queda por ver es si estamos ante el nacimiento de una manera de evadirnos de la realidad durante ciertos momentos o si estamos siendo testigos de la creación de nuestro mayor enemigo.
Nuestra realidad como una simulación
La gran valía de Matrix para el mundo científico es la posibilidad de que exista en nuestro universo, realidad o espacio de existencia conocido. La película nos muestra cómo las máquinas nos evaden de su mundo, ya que se alimentan de nuestro calor corporal, gracias a una simulación tan real que nadie ha sospechado nunca si su realidad es tan falsa como un billete de 9 euros. Morfeo, uno de los personajes de la película, describe lo que es la realidad de esta manera:
¿Qué es real? ¿Cómo definirías lo real? Si la realidad es lo que puedes sentir, oler, saborear y ver, entonces lo real podrían ser, simplemente, impulsos eléctricos interpretados por tu cerebro.
Algunos científicos y pensadores defienden que la posibilidad de vivir en una simulación
Un investigador y filósofo de la Universidad de Oxford, Nick Bostrom, tiene un artículo, publicado en su propia página web, que hace referencia a esta dicotomía que debate la idea de si nuestra realidad es o no una simulación informática. A modo de resumen, su idea es que la probabilidad de que vivamos en una simulación se sitúa en el 20%. De hecho, esta posibilidad es una de las tres opciones que Nick baraja como escenario probable para nuestra humanidad.
Otra de las opciones que el filósofo nos sugiere es que nuestra especie, la humanidad en su conjunto, se vea abocada a la extinción antes de llegar a una era posthumana. Como último argumento, Nick defiende que también cabría la posibilidad de que esa sociedad posthumana no sea capaz de realizar simulaciones de nuestra propia historia y evolución. Cualquiera de los tres escenarios podría ser posible, aunque lo que es seguro, al menos para el señor Bostrom, es que una de las opciones es cierta. Yo quiero confiar que Neo existe y algún día vendrá a buscarme para liberarme de Matrix.