Mike Hughes, para quien no lo conozca, es un famoso terraplanista que hace años decidió construir su propio cohete para demostrar por él mismo que la Tierra es plana. Y así fue, entre comillas: construyó su propio cohete funcional, pero nunca llegó a demostrar si la Tierra era plana o no; en concreto, se quedó a tan solo 600 metros de poder hacerlo.

Pretendía lanzarse tan lejos en línea recta hasta una distancia que le permitiese comprobar por sí mismo (y sacar fotografías) que la Tierra no tiene ninguna curvatura, demostrando que es plana.

Cuando se lanzó en su cohete casero por primera vez, en abril de 2018, consiguió unos resultados increíbles: a pesar de que pensaba llegar a los 1300 metros, su cohete casero le permitió llegar hasta los 571 metros. Las condiciones fueron «no ideales», y es por ello que en teoría no pudo llegar hasta el punto desde donde, en teoría, demostraría la teoría terraplanista.

Pero, en realidad, la primera vez que se lanzó en su cohete casero tuvo un resultado parecido, teniendo que ser eyectado en paracaídas. Esta vez ha ocurrido lo mismo, aparentemente, pero el paracaídas se ha liberado de forma casi instantánea, y por alguna razón él quedó dentro del cohete, muriendo junto con la explosión del cohete al estrellar contra el suelo californiano.

El aventurero, que demostró tener grandes conocimientos en la construcción de cohetes, murió ayer sabado intentando, por segunda vez, llegar tan alto con su cohete para intentar demostrar su teoría terraplanista. Desde esa altura, en concreto, podría demostrar que la Tierra no tiene curvatura, como nos han enseñado desde hace siglos.

Como vemos en el vídeo superior, algo pasó dentro del cohete a los pocos segundos de ser lanzado: se perdió el paracaídas en la eyección, por lo que Mike Hughes estuvo destinado a morir desde entonces. Todavía no se sabe exactamente qué pasó ni que pudo haber fallado, pero se ha anunciado que se va a realizar una «larga investigación».