La NASA registra el mayor cometa jamás avistado, con casi 130km de diámetro
La NASA acaba de detectar un cometa con unas dimensiones de 130 kilómetros de diámetro. ¿Qué riesgos puede entrañar este viajero espacial en relación con la existencia de la propia humanidad?
La NASA, uno de los máximos órganos de investigación espacial, ha registrado la actividad de un cometa que jamás había sido rastrado. Esto ha sido posible gracias a la utilización del telescopio espacial Hubble, una de las tecnologías más punteras en la materia. Tras un primer análisis realizado, se ha podido comprobar cómo esta masa de roca dispone de un total de 130 kilómetros de diámetro, una superficie suficiente como para registrar daños de índole devastadora en caso de impacto.
Tras el descubrimiento, se han realizado los correspondientes ensayos para analizar cuáles son las probabilidades reales de impacto con la Tierra o cualquier otro planeta del Sistema Solar. Las conclusiones son claras y, por fortuna, no está en la misma trayectoria que la órbita de la Tierra. Aun así, conviene tener presente cuál es el recorrido que realizará en los próximos años, el cual lo sitúa próximo a Saturno en algún momento determinado.
El cometa C/2014 UN271, que es como así se llama, llama la atención por sus increíbles dimensiones. Los primeros indicios de su existencia datan del año 2010, momento en el que se encontraba a unas 3 mil millones de millas del Sol. Pasada poco más de una década, aún se encuentra a 2 mil millones de millas de distancia. ¿Habría que tener especial cuidado debido a la velocidad a la que se mueve?
Una masa de roca con peso superior a cien mil veces respecto del clásico cometa
Llama particularmente la atención el volumen que ocupa y el resto de características de esta tecnología. Se ha podido calcular la velocidad a la que se mueve esta mole de miles y miles de toneladas. Los cálculos muestran una estimación de 22.000 millas por hora, algo que escapa a la lógica en relación a cualquier métrica que se puede obtener en nuestro Planeta.
Se espera que no pueda ser un problema para las futuras generaciones, pero es cierto que cualquier impacto con otros cometas podría cambiar su trayectoria en un problema, algo que implicaría nuevos cálculos. Este hallazgo nos permite entender hasta qué punto somos diminutos en el espacio. Un cometa de estas dimensiones, u otro mucho más pequeño, podría provocar daños de extrema gravedad en caso de impacto.
Es por ello que se necesita realizar continuamente comprobaciones sobre nuevos cometas o, en su caso, meteoritos, para poder comprender su composición, formas y dimensiones.