No podemos criogenizar el cuerpo humano, pero estamos aprendiendo a hacer algo mucho mejor: hibernar

¿Tiene futuro la hibernación en los seres humanos? Investigaciones sobre este curioso roedor pueden tener la llave.

No podemos criogenizar el cuerpo humano, pero estamos aprendiendo a hacer algo mucho mejor: hibernar
La Ardilla terrestre del Ártico es una de las especies que mejor ha sabido adaptarse a su ecosistema. Imagen: National Geographic
Publicado en Ciencia

La naturaleza es sabia y, por ello, ha habido algunos animales que han conseguido disfrutar de una serie de herramientas para garantizar su supervivencia frente a las múltiples amenazas existentes. Entre este conjunto de soluciones que han requerido miles y miles de años en términos evolutivos, podemos encontrar la hibernación. Se trata de una técnica que permite a determinadas especies sobrevivir pese a no recibir, durante días, semanas o, incluso, meses, alimento alguno.

En la mayor parte de ocasiones, este tipo de mecanismos entran en acción llegado un nivel determinado de temperaturas. Sin embargo, hay otras ocasiones en las que el cuerpo de algunos animales entran en un estado de aletargamiento debido a motivos muy dispares, tales como la falta de alimentos disponibles. En el día de hoy te queremos mostrar cómo hay un animal que es capaz de pasar en tal estado hasta un máximo de 8 meses, convirtiéndose así en la especie más destacada en este aspecto. Se trata de la ardilla terrestre del Ártico.

Veamos, por tanto, cuáles son las claves que explican esta curiosa herramienta, por qué nos encontramos ante un elemento clave que sirve para explicar el futuro de esta especie y, por supuesto, hasta qué punto nos encontramos ante un caso que podría ser copiado por otras especies ante el cambio climático que está produciéndose y su clara aceleración.

Hibernación como clave para explicar la supervivencia de especies

Mucho se ha hablado a lo largo del tiempo sobre la criogenización del cuerpo humano. Sin embargo, no se ha podido llevar a la práctica algunas de las teorías que hay presentes en este aspecto. ¿Es la hibernación una opción mucho más realista? Para poder comprobarlo, puede ser una buena idea fijarse en lo que ocurre con el animal mencionado anteriormente. Nos encontramos, sin duda alguna, ante uno de los seres vivos que mejor ha sabido adaptarse a unas condiciones climáticas especialmente complicadas.

Sin duda alguna, su estudio permitirá comprender cómo podría ser posible la hibernación en seres humanos. Durante este periodo, se ha podido comprobar cómo estos animales pueden tener una temperatura corporal que es capaz de mantenerse por debajo de los -2 grados centígrados. En esta situación, la actividad cerebral de estos roedores es prácticamente nula, mientras que los latidos del corazón se vuelven prácticamente inexistentes. La frecuencia cardiaca es, de hecho, próxima a un latido por cada minuto en que se encuentra en tal situación.

Los anteriores datos deben ser comparados con la temperatura que posee este animal durante la primavera y resto de estaciones distintas del invierno. Durante la mayor parte del año, la temperatura media de este increíble y único mamífero es de 37 grados centígrados, muy parecida a la que posee el ser humano en condiciones normales. Esto demuestra hasta qué punto la evolución les ha dotado de un mecanismo único y diferencial para poder sobrevivir en un entorno drástico y especialmente complicado.

El profesor Bradford ha dedicado una gran parte de su carrera de 21 años en SpaceWorks para poder copiar este curioso sistema basado en la hibernación. En el año 2013 convención a la NASA para que financiase un proyecto centrado en la viabilidad del "letargo humano". Aun así, centró sus estudios en las ardillas terrestres del Ártico. Para ello, recurrió a la técnica de microdiálisis, cuyo objeto principal se basa en la inserción de pequeños tubos debajo del cráneo para obtener muestras de sustancias químicas neuronales.

Se pudo comprobar cómo este hecho no producía ningún daño neuronal ni físico al roedor, lo que determinó que esto podría ser viable en el ser humano. Aun así, queda mucho por hacer todavía, ya que no se ha podido probar el modo en que una reducción drástica de la temperatura pueda no tener efecto adverso en la persona.

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