Es una bendición poder contaros todo tipo de historias acerca de ciencia y tecnología en estos artículos, porque cada día aprendo cosas nuevas, como espero que os ocurra a vosotros y vosotras, en relación a estas materias. Mis estudios nunca han ido encaminados al campo científico, pero siempre sentí curiosidad por el mismo.

El CERN continúa dando sorpresas

Hoy te voy a hablar acerca de una partícula que ha sido detectada gracias a esa maravillosa máquina que tenemos en el CERN. Intentaré ser lo más claro posible y simplificaré al máximo el contenido del artículo, porque lo que quiero es que podáis entender la magnitud de la noticia, y no solamente las partes más farragosas de la misma.

El LHC y el CERN

Quizás, antes de comenzar a explicarte el jugo de esta noticia, debas conocer exactamente qué misión tienen el CERN y el LHC. Estas siglas, de las que tanto habrás oído hablar, tienen un sencillo significado. Por un lado el CERN es, en su idioma original el Conseil Européen pour la Recherche Nucléaire, lo que traducido sería el Consejo Europeo para la Investigación Nuclear. Dentro del mismo, entre otras tareas, se está utilizando aceleradores de partículas que nos permitan conocer, si es que algún día podemos, todos los secretos del universo.

El LHC ha permitido la observación del Odderon. Symmetry

Aquí, en este punto de conocer los secretos y composición del universo, es donde entra el LHC, es decir el Large Hadron Collider, que traducido al español sería el Gran Colisionador de Hadrones. Este acelerador de partículas, como bien explican los compañeros del Centro Nacional de Física de Partículas, Astropartículas y Nuclear en su artículo, se utiliza a modo de pista de atletismo para que las partículas, protones sobre todo, choquen entre ellas. En cada colisión se estudian las nuevas partículas resultantes para ir comprendiendo mejor cómo se forma el universo que nos rodea.

Odderon, el esquivo

No, no voy a hablarte de ningún nuevo personaje de Juego de Tronos, ni me refiero a ningún primo lejano de Thor. En este caso, gracias a la información que hemos podido obtener del medio digital Gizmodo, los científicos que trabajan en el CERN han conseguido las primeras evidencias que demostrarían la existencia del mítico Odderon.

Todo el asunto surge a partir del Experimento TOTEM, como bien puedes comprobar en la página web dedicada al mismo. Durante esta investigación se pretende medir de manera absolutamente precisa las interacciones entre protones y, además, la estructura interior de los protones que continúa siendo un misterio en la actualidad.

Gráfico del Experimento TOTEM. Daily Mail

De momento no existe evidencia directa de la existencia del Odderon, pero sí se han podido observar efectos físicos que podrían conducir a su descubrimiento. En palabras de Simone Giani, portavoz del Experimento TOTEM:

El Odderon es uno de los posibles caminos por los cuales los protones pueden interactuar sin romperse y cuyas manifestaciones nunca han sido observadas. Esto podría ser la primera evidencia de ello.

Estos nuevos hallazgos tienen que ver con la familia de los hadrones que se componen, a su vez, de quarks unidos con los denominados gluons, un tipo de partícula que proviene de inglés glue que significa pegar. Según los datos publicados por el medio especializado Phys, durante este experimento se han producido colisiones donde los protones han permanecido intactos tras la misma. Timothy Raben pone un ejemplo muy ilustrativo:

Los protones interactúan como dos camiones que transportan coches. Si esos camiones impactasen el uno contra el otro, después del accidente seguiríamos teniendo los camiones, pero los coches habría salido despedidos, no estando ya encima del camión y se habrían producido nuevos coches (energía es transformada en materia).

Puedes localizar los documentos originales en los enlaces del artículo

Se podría hablar largo y tendido sobre el asunto, pero la parte fundamental es la que te acabo de contar. Si quieres profundizar más en la información, y tienes las agallas para hacerlo, puedes consultar los dos documentos que relatan estos descubrimientos, uno del propio CERN y el otro disponible en la biblioteca de la Universidad de Cornell.