Olvídate del lenguaje corporal y las miradas: la ciencia tiene la clave para saber cuándo te están mintiendo

¿Cómo saber si alguien está diciendo una mentira? No te fijes en el lenguaje corporal, sino en el propio mensaje de la historia.

Olvídate del lenguaje corporal y las miradas: la ciencia tiene la clave para saber cuándo te están mintiendo
Pinocho es el más fiel reflejo de la mentira en el universo Disney. Imagen: Disney
Publicado en Ciencia

Mucho se ha dicho sobre las mentiras y la relación que hay con gestos determinados o, simplemente, con el lenguaje corporal. Se dice que si miras a un sitio determinado mientras mientes es un signo claro que puede delatarte. Algo parecido ocurre con gesticular demasiado o, simplemente, con el nerviosismo que se desprende del cuerpo a la hora de contar una historia con ciertos matices inventados. Ahora bien, ¿sabías que es posible detectar a un mentiroso de forma mucho más sencilla? Basta con poner atención a su historia y fijarse en los detalles que cuenta.

Al parecer, si una persona quiere involucrarse en la historia y decide aportar una explicación profunda, puede que sea más probable que esté diciendo la verdad. Esto es justo lo que cabría pensar tras conocer cómo un nuevo estudio ha establecido este factor como el más esencial para poder detectar que alguien está mintiendo. Por lo general, al contar algo que no es cierto, lo que busca es no comprometerse en ningún momento, por lo que tratará de evitar dar detalles muy extensos sobre lo que ocurría en una estancia determinada.

Si se detecta que pasa un poco por alto esto y, únicamente, se ofrece información superficial, muy probablemente está omitiendo detalles clave. Esta es la conclusión a la que ha llegado un nuevo estudio realizado recientemente llevado a cabo por Bruno Verschuere. Nos encontramos ante una propuesta mucho más interesante que lo que conocíamos anteriormente, ya que dichas suposiciones estaban muy próximas a la forma de ser de cualquier persona, pudiendo desvirtuar la posibilidad de que la mentira fuera esencial a la hora de dar un argumento.

No, Pinocho no tenía razón, la clave no está en el cuerpo, sino en el mensaje

Pinocho, al mentir, le crecía la nariz. Este detalle podría ser análogo a cualquier manifestación gestual que se presupone que hay a la hora de contar una mentira. Este nuevo estudio, en cambio, se centra especialmente en la forma de contar una determinada historia. De esta manera, el objetivo es determinar qué énfasis se pone a la hora de contar los detalles y, por supuesto, cuáles son las claves para comprender que no se tiene miedo a contar la verdad. El punto de alerta está centrado en el análisis de los datos ofrecidos.

Para poder llegar a esta conclusión, se formaron 2 grupos de personas. El centro del asunto había sido el robo de las preguntas de un examen, por lo que la clave consistía, básicamente, en tener que explicar qué había ocurrido si se les había acusado del hurto. El grupo que había cometido la falta se centró en argumentar que no había propiciado la comisión del delito, mientras que aquellos que no habían hecho nada se mostró más implicado a la hora de dar detalles de interés.

En términos comparativos, resultaba muy evidente ver quién había sido la persona que había causado el robo mencionado anteriormente. El ofrecimiento de una explicación un tanto superficial fue clave para dar con los culpables, algo que puede servir de forma notable en futuras ocasiones para detectar quién está diciendo la verdad y quién no.

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