Partir nueces con una peligrosa granada de mano: lo hizo un hombre en China y durante 25 años
Usa una granada de la Primera Guerra Mundial como cascanueces durante 25 años y no sufre un accidente. ¿Qué es lo que pudo pasar y qué ocurrió después con el arma?
Las dos principales guerras del siglo XX, la Primera y Segunda Guerra Mundial, han sido dos acontecimientos que sirven para explicar cómo es a día de hoy el mundo. Muchos países se vieron obligados a participar en las contiendas, lo que provocó que muchas sociedades tuviesen que experimentar qué tipos de armas había y, por supuesto, cuál era su virulencia. Entre las más destacadas a nivel personal, podemos hacer una especial relevancia a las granadas de mano. Se trata de un arma que puede resultar muy peligrosa si se activa por error.
¿Sabías que un hombre en China ha estado usando una unidad durante un cuarto de siglo sin saber de qué se trataba? Conozcamos la historia de lo ocurrido y cómo fue posible que el protagonista de esta historia no sufriese un accidente. Tras enterarse de qué se trataba en realidad, decidió ponerlo a disposición de las Autoridades competentes, las cuales llevaron a cabo el tratamiento necesario para evitar cualquier posible accidente. ¿Qué es lo que ocurrió en realidad? He aquí algunas de las claves.
Usa durante 25 años una granada real como cascanueces por error
Mucho se ha dicho en relación con esta historia. Lo primero que cabe destacar es que se trataba de una granada de mano correspondiente a la Primera Guerra Mundial. El señor Ran, habitante de la provincia china de Shaanxi, recibió, por parte de un amigo, un utensilio que, al parecer, servía como cascanueces. Aquello ocurrió a comienzos de la década de 1980. En el año 2016, tras conocer de qué se trataba en realidad, puso en conocimiento de las autoridades dicha cosa. Como cabría pensarse, no se le impuso una sanción por haber tenido en posesión este arma.
El arma en cuestión, la cual se puede observar en la imagen anterior, se corresponde con una granada de mano que se utilizó, principalmente, durante la Primera Guerra Mundial. Se trata de una tecnología que se basaba en un mango que permitía cogerla por un extremo. La otra parte del arma estaba configurada para almacenar el material explosivo. Una cuerda permitía liberar el proceso de explosión, ya que la espoleta era el elemento clave en el proceso de ignición.
No sabemos cuáles fueron las intenciones reales del amigo de nuestro protagonista, pero lo cierto es que se trataba de un arma letal. De hecho, podría pensarse que se trata de un ejemplar manipulado para ser utilizado en maniobras de entretenimiento. Sin embargo, al no llevar marcadores de ninguna clase, se puede afirmar que este modelo en concreto estaba pensado para ser usado en el campo de batalla. Se trata, por tanto, de un explosivo real que, sin embargo, nunca llegó a cubrir su función.
Se cree que el paso del tiempo podría haber caducado el material explosivo que se almacenaba en su interior. Esto habría permitido que errase en su función. ¿Quién dijo que los estragos de las dos guerras mundiales del siglo XX ya no se notan? Aún quedan múltiples minas y armas en posesión de particulares. Pasarán todavía unos años para que todo el material se incaute de forma completa.