Chernóbil es una de las zonas más críticas del planeta: hace 34 años explotó el reactor número cuatro de la planta nuclear, explotando la tapa de este y liberando partículas altamente radiactivas a la atmósfera. Ahora, un incendio provocado «por diversión» por un hombre local de 27 años –enfrentándose solamente a una multa económica de 4500 dólares– pone en peligro los residuos radiactivos.

Los incendios se produjeron el 4 de abril. Desde entonces, han estado avanzando a través de los abandaonados bosques de la zona y ahora mismo se encuentran a tan solo 2 kilómetros de los residuos radiactivos de la planta nuclear, de acuerdo con Yaroslav Emelianenko, un turoperador que realiza excursiones a la zona contaminada; según Greenpeace, el fuego ocupa ya 34 000 hectáreas. El fuego ya está en Pripyat –la ciudad donde vivía la mayoría de los trabajadores de la planta nuclear– y se acerca desesperadamente rápido a la planta, a pesar de que el fuego se originó fuera de la zona de exclusión.

Vistas de la central nuclear de Chernóbil [al fondo se ve el sarcófago cubriendo el reactor número cuatro, el que explotó en 1986]
El fuego ha avanzado inusualmente rápido en Chernóbil puesto que ahora mismo se está sufriendo un clima en la zona extremadamente seco

Por ahora, y según Kateryna Pavlova, la Directora de la Agencia Estatal de Ucrania para la Gestión de la Zona de Exclusión, no se puede determinar que el fuego actual esté causando más contaminación radiactiva, según declaraciones a The New York Times, aunque los hechos podrían ser distintos. No obstante, los niveles de radiación en el aire sí que han subido debido a los incendios hasta 16 veces más de lo normal, tal y como podemos ver en un vídeo publicado en Facebook de Egor Firsov, Director del servicio de inspección ecológica de Ucrania.

Hemos estado trabajando toda la noche, cavando cortafuegos alrededor de la planta para protegerla del fuego

El incendio de Chernóbil pone en peligro los residuos altamente radiactivos de la planta nuclear

Mientras que los valores típicos para la zona son de 0,4 microsievert por hora, las lecturas en el vídeo pueden llegar hasta los 2,6 mS/h. Los nieves normales que suele percibir una persona durante todo un año son de 2 o 3 microsieverts, normalmente. Por lo tanto, los niveles habituales de la zona son altos, pero los actuales debido al incedio son mucho mayores.

Niveles de radiación de los incencios de Chernobyl | Egor Firsov
La radiación aún no ha subido a niveles peligrosos ni mortales, pero podría hacerlo si el material más radiactivo se quema

Pero lo peor está aún por venir: estos niveles podrían subir incluso mucho más si se incendia los residuos radiactivos. Y loque es incluso peor: el humo provocado por las llamadas moverá toda esa radiactividad a las ciudades colindantes e incluso a otros países. Para evitarlo 300 bomberos están tratando de controlar el fuego, además de que se está usando seis helicópteros y aviones para tratar de apagar el fuego desde el aire.

Los redactores que siguieron funcionando después de la explosión de 1986 fueron parados y desmentalados en el año 2000. Pero aún así sigue quedando mucho material radiactivo, sobre todo los residuos del cuarto reactor. De hecho, el núcleo todavía sigue sin haber sido recuperado, y es imposible hacerlo, al menos en principio. Y ese es el motivo por el que se decidió encerrar toda la planta nuclear número cuatro dentro de una construcción, el sarcófago –de hecho, hay dos sarcófagos, pues el primero quedó irrecuperable debido a los altos niveles de contaminación, teniendo que construir otro aún más grande–.

Yegor Firsov midiendo los niveles de radiación del incendio de Chernóbil | Yegor Firsov

«Estos incendios forestales han estado ardiendo desde el 3 de abril y son los mayores incendios registrados en la zona de exclusión de #Chernobyl. Son extremadamente peligrosos porque los radionucleidos localizados en las capas superiores del suelo pueden ser liberados en el aire», ha declarado hoy mismo Greenpeace en un tuit.

Además, a pesar de el material radiactivo más importante se introdujo dentro del sarcófago, sigue habiendo mucho más material radiactivo alrededor de este que en cualquier otra parte de la zona de exclusión. Por lo tanto, cuanto más se acerque el fuego a este, aún estando su interior protegido, se liberará un mayor número de partículas radiactivas a la atmósfera debido al humo, desplazándose debido al viento hasta otras regiones. Nos enfrentamos a un posible peligro de difusión de material radiactivo, como vemos, por lo que es importantísimo que el fuego sea controlado cuanto antes.

Sin embargo, el gobierno sigue tratando de no alarmar: «Lo principal que podemos decir es que no hay amenaza para la estación de energía nuclear, el almacenamiento de combustible gastado y para otros sitios críticos en la zona de exclusión», a pesar de que la propia Greenpeace asegura que «Un incendio que se aproxima a una instalación de radiación nuclear o peligrosa siempre es un riesgo».