El ácido desoxirribonucleico, más conocido como ADN, se encuentra en el interior de cada una de las células que componen nuestro cuerpo, o el de cualquier otro ser vivo. Es cierto que todos hemos oído hablar de esta sustancia, y sabemos que es de vital importancia, pero, ¿sabemos realmente qué es el ADN?

Una forma fácil de entender cómo funciona es imaginarlo como un ovillo de lana. Al igual que en el ovillo, contamos con una inmensa cantidad de fibras que se encuentran entrelazadas. Así es cómo se presentan los cromosomas, que no son más que cientos de miles de finísimos hilos de ADN que forman un conjunto.

¿Puede dirigirse el comportamiento de una célula?

Sin embargo, lo realmente importante reside en esas diminutas fibras. Cada una de ellas posee una gran cantidad de información, referente a cientos de aspectos distintos, todos importantes para el correcto funcionamiento del organismo. Según esta información, las células actuarán de una manera u otra.

Todos estos datos son conocidos por los científicos desde hace décadas, pero existe una pregunta que les ha acompañado durante todos estos años, y que puede haber sido respondida por fin. ¿Podemos modificar esa información? ¿Podemos dirigir el comportamiento de una célula?

Así es una fibra o cadena de ADN en tu cuerpo. Pinterest

¿Quién ha tenido esta genial idea?

Como podemos leer en Gizmodo, un equipo de biólogos de la Universidad de Boston ha llevado a cabo una impresionante investigación, que marcará un antes y un después en el ámbito de la ciencia en general, y de la ingeniería celular en particular. Han conseguido programar un grupo de células humanas, como si de ordenadores se tratase. El trabajo ha sido publicado en la revista Nature.

¿Cómo han logrado dirigir a una célula?

Tenían una difícil e inédita tarea por delante

Como reflejan en Science, el primer paso consistía en intentar dar lugar a un nuevo fragmento de ADN. Si los científicos conseguían construirlo a su manera, usando el “lenguaje” con el que se forma el ADN, podrían introducir la información deseada.

Visto de esta manera puede parecer hasta un proceso sencillo, pero nada más lejos de la realidad, nos encontramos ante una tarea realmente compleja, y que nadie había realizado con éxito anteriormente.

Para empezar, usaron lo que conocemos como ADN promotor, es decir, el fragmento de información genética que “ordena” y da comienzo a los distintos procesos que en las fibras están grabados. Todos estos tienen lugar a través de la síntesis de proteínas.

Las posibilidades son infinitas y emocionantes

El equipo de científicos, liderados por el biólogo Wilson Wong, consiguió añadir nuevos fragmentos de ADN a un grupo de células. Estos contenían unas órdenes concretas, que se llevarían a cabo durante la ya citada síntesis. Entre ellas, la de generar una proteína fluorescente de color verde, conocida como GFP, y que ilumina las células. La tasa de éxito del experimento fue de un 96,5 %.

Gracias a las enzimas de restricción, partículas usadas para manipular el ADN, los investigadores consiguieron seleccionar los genes adecuados y desechar los que no servían para la tarea. ¿El resultado? Un conjunto de células cuyo núcleo de información había sido modificado, y que serían capaces de comportarse al gusto de los investigadores.

¿Cómo puede ayudarte la ingeniería celular?

Este gran logro llena de esperanza a la comunidad científica, por un motivo muy sencillo. Si pudiésemos dirigir a distintos tipos de células, podríamos hacer que generasen proteínas concretas, que actuasen de una manera específica ante enfermedades, y quién sabe cuántas cosas más. Las posibilidades serían infinitas.

La prevención del cáncer, una de las metas

Si podemos acceder al disco duro de las células, donde se encuentran las instrucciones que estas siguen, podríamos llegar a cambiar su naturaleza por completo. ¿Seríamos capaces de crear células más fuertes? ¿Podríamos dar lugar a células que resistieran al cáncer?

Modificando el circuito interno de las células seríamos capaces de conseguir cosas increíbles, pero por ahora, habrá que seguir esperando. Quién sabe, puede que dentro de unos años la programación celular sea un proceso sencillo y habitual.