Querida amiga, da igual que tengas 15 o 50 años, que seas de Cuenca o de Cochabamba, que te hayas doctorado en física o que no acabaras la ESO. Si eres mujer, seguro que en algún momento de tu vida te has enfrentado al mansplaining. Ojo, no es que hayas preguntado una duda, no. Nos referimos a que de la nada, ese varón ha sentido la imperiosa necesidad de explicarte cualquier hecho.

Puede ser el ciclo reproductivo del león marino, el fichaje de Neymar por el PSG o incluso, el principio de incertidumbre de Heisemberg (algo especialmente curioso si tienes un doctorado en ciencias físicas). Pero tranquila, no estás sola, es algo que nos pasa a todas.

Viñeta sobre el mansplaining publicada por The Atlantic. The Atlantic

Este curioso efecto se llama mansplaining y según cuenta El País, fue acuñado por la escritora Rebecca Solnit en 2008 tras un curioso suceso. Rebecca se encontraba en una fiesta donde, tras decir que era escritora, fue interrumpida por un caballero para contarle sobre un libro muy interesante que había leído ese año. Sí, era el libro de la propia Solnit y un lector se lo estaba explicando. Dio igual que se aclarase en varias ocasiones que ella era la autora.

A J.K. Rowling un hombre le explicó el hilo argumental de Harry Potter

En su descargo diremos que no es un caso aislado, a la mismísima J.K. Rowling en Twitter le hicieron exactamente lo mismo: explicarle lo que había pasado en su último libro de Harry Potter.

Pero en ciencia y tecnología, el mansplaining es aún peor porque se asocia a áreas del conocimiento "típicas" masculinas. Tanto es así, que en Twitter tenemos otro caso de mansplaining viral, el de un tipo explicándole leyes de la física a una astronauta. Pero no hace falta irse tan lejos, porque seguro que te sucede a diario.

Volviendo a Solnit, decidió dejar constancia de este hecho publicando un artículo titulado “Men explain things to me” ( traducido como "Los hombres me explican cosas"), en el que hacía mención a ese clásico hábito masculino paternalista y condescendiente de explicar cualquier asunto a las mujeres, independientemente de si se conoce o no el tema y obviando los conocimientos de su interlocutora.

Según Solnit:

Todas las mujeres saben de qué les estoy hablando. A las mujeres se les educa en la inseguridad y en la autolimitación y lo opuesto, el infundado exceso de confianza de los hombres.

Su publicación en 2008 logró una difusión nunca vista en sus artículos. Es más, poco después alguien creó "Los académicos me explican cosas" y se acuñó el término mansplaining, que combina las palabras man (hombre) y explain (explicar). Era oficial: la sociedad ya había puesto nombre a un mal cultural endémico.

En este lustro la palabra mansplaining ya está plenamente aceptada, se recoge en la web Urban Dictionary y según apunta The Atlantic su uso se ha generalizado. Para muestra, un botón: el impresionante volumen de búsquedas sobre este término desde su creación en Google:

Volumen de búsquedas de mansplaining. Google Trends

En 2010 fue elegida como palabra del año por el New York Times y en 2014 acabó en el diccionario Oxford, con una definición bastante precisa:

Un hombre compelido a explicar o a dar su opinión sobre cualquier cosa, especialmente a una mujer. Habla a menudo con condescendencia, incluso aunque no sepa de qué está hablando o no sea asunto suyo.

A medio camino entre la obviedad y la caricatura, este término se ha consolidado y el artículo de Rebecca Solnit fue posteriormente recogido en un ensayo en 2014 con otra serie de artículos similares. Como era de esperar, algunos hombres dieron su opinión invalidando esta realidad. Pero que los árboles no nos impidan ver el bosque.

Algunos hombres sintieron la imperiosa necesidad de explicar qué es el mansplaining

¿Existe el mansplaining en realidad?

Juana Gallego, profesora de la Universidad Autónoma de Barcelona, comenta en una entrevista para Verne que es un término que se recibe con secreto, porque a los hombres les genera estupefacción el cambio de rol en las mujeres.

Hasta hace muy poco tiempo, el hombre se asociaba con autoridad e iniciativa, mientras que para la mujer se guardaban roles secundarios, dóciles y débiles.

Y es que como señala Gallego, hasta la actualidad, los hombres y las mujeres nunca se habían relacionado con igualdad, por lo que es necesario un periodo de adaptación y aprendizaje en el comportamiento. Porque actualmente en general, se toma más en serio al hombre.

En su entrevista para Verne es categórica sobre este concepto:

El mansplaining es una palabra nueva que describe algo que lleva ocurriendo mucho tiempo.

Basta con entrar en la sala de un hospital y observar cómo se asume que los varones son médicos y ellas son enfermeras. Nada más lejos de la realidad: como cuenta el diario.es, más de la mitad de los médicos son mujeres y de cada 10 médicos nuevos que entran a trabajar, 7 son mujeres.

La abundancia de ejemplos concretos y palpables que podemos encontrar en nuestro día a día constata que no se trata de algo subjetivo, pero es que además hay estudios que atestiguan que el mansplaining no es un concepto excepcional.

Según según un estudio de las universidades de Brigham Young y de Princeton, los hombres hablan tres veces más que las mujeres en eventos sociales y además, las mujeres son siempre mucho más interrumpidas, de acuerdo con un artículo publicado por el Journal of Language and Social Psychology. Tanto es así, que como cuenta la revista Time, ha nacido un nuevo término a consecuencia de esta realidad, el manterrumpting.

¿Cómo superar el mansplaining?

¿Explicar ciencia a una doctora en astrofísica? Pues va a ser que no

La Dra. Katie Mack, una astrofísica australiana, ha dado una buena muestra sobre cuál debe ser el modus operandi ante el mansplaining en su cuenta de Twitter.

Y es que, tras tuitear sobre el cambio climático, otro usuario le instó a que aprendiera algo de ciencia, a lo que ella comentó que bueno, si con un doctorado en astrofísica no era suficiente como para que su opinión no fuera invalidada… El zasca fue tan brutal que fue entrevistada por varios medios.

Siguiendo las líneas de acción de Juana Gallego, es momento de dejar atrás la condescendencia y el paternalismo y adoptar una relación de igualdad, sin sentir la necesidad de iluminar a tu interlocutora con información que quizás no dominas, no te han requerido o simplemente, ignoras si conoce la otra persona. Toma nota de los ejemplos: o aprendes, o te arriesgas a un zasca legendario.