Que tengamos la capacidad de hablar no se debe solo a las cuerdas vocales. Todo se originó con una proteína única conseguida solo por el Homo Sapiens
Ratones de laboratorio nos han permitido indagar en uno de los misterios de nuestro organismo

Todos podríamos asegurar que la capacidad de hablar que tiene el ser humano es debida a nuestras cuerdas vocales. Sin embargo, los neandertales también tenían una anatomía interna similar al Homo sapiens y no eran capaces de comunicarse como lo hacían nuestros antepasados. Ahora, parece que hemos descubierto al valedor de nuestra excepcional habilidad: una proteína conocida como NOVA1.
La capacidad de habla al servicio de una proteína única
Tenemos que viajar hasta la Universidad Rockefeller para conocer a los científicos que han publicado el artículo disponible en la revista científica Nature Communications. En un laboratorio de la institución ubicada en la ciudad de Nueva York, los investigadores han introducido una variante humana de la proteína NOVA1, que se sabe que es fundamental para el desarrollo cognitivo, en ratones. Para su sorpresa, pudieron comprobar cómo las vocalizaciones de los roedores se alteraban.
Durante el estudio, no solo se ha constatado este hecho en los ratones, sino que también se ha asegurado que esta variante de la proteína NOVA1 no se encontraba en los organismos de los neandertales ni de los denisovanos, una subespecie del género Homo. Robert B. Darnell, coautor del estudio, ha asegurado en un comunicado publicado en la página web de la Universidad Rockefeller:
Este gen es parte de una cambio evolucionario profundo en los humanos modernos primitivos y da una pista acerca del potencial origen antiguo del lenguaje hablado. NOVA1 podría ser un auténtico gen de lenguaje humano, aunque, ciertamente, es solo uno de los muchos cambios genéticos específicos humanos.
Se sabe a ciencia cierta que el lenguaje en el ser humano es una mezcla de adaptaciones del tractor vocal y de las conexiones que se llevan a cabo en nuestro cerebro. Sin embargo, solamente existen teorías acerca de la genética que se encuentra tras estas características. El gen y proteína FoxP2 era un candidato interesante hasta que ha aparecido NOVA1.
Yoko Tajima, asociado posdoctoral del laboratorio de Robert B. Darnell y líder de la investigación, ha utilizado la técnica de edición genética CRISPR para reemplazar la proteína NOVA1 habitual en los ratones con la variante humana. Después, con el fin de analizarla, se utilizaron técnicas avanzadas para identificar los lugares de unión del ARN de la proteína.
Los resultados de la experimentación fueron sorprendentes. En primer lugar, se comprobó que no existía impacto en el desarrollo neural o en el control motriz. Sin embargo, los lugares de unión más afectados se correspondían con los genes que codifican la vocalización. Por el momento, los científicos han confirmado que los humanos modernos evolucionados en África ya tenían el cambio en la posición 197 de la cadena de proteínas de un aminoácido, que se ha denominado I197V.
Es a partir de aquí cuando se extendió por otros continentes. Aún queda por conocer cómo NOVA1 regula el lenguaje en nuestra especie, algo que será uno de los próximos estudios que se llevarán a cabo por parte del laboratorio de Robert B. Darnell en la Universidad Rockefeller. El investigador finaliza asegurando:
Nuestro descubrimiento podría tener relevancia clínica en muchas formas, desde los desórdenes ambientales y las enfermedades neurodegenerativas.