Existen tantos géneros cinematográficos como formas de expresión de los sentimientos del ser humano. En esta ocasión, y celebrando el cumpleaños número 55 del director norteamericano Quentin Tarantino, quiero invitarte a reflexionar acerca de la violencia entre nuestra especie, con algunas de las películas más destacadas del realizador con menos pelos en la lengua del mundo del celuloide.

La venganza por bandera

El señor Tarantino es uno de esos directores que, a pesar de tocar distintos géneros, pueden ser definidos con pocas palabras. Una de las películas que mejor representa la esencia del cineasta es Kill Bill, en su Volumen 1 y en su Volumen 2. La historia de una búsqueda por medio mundo, por parte de una exterminadora brutal como es Uma Thurman, del hombre que intentó asesinarla, el día de su boda, es el eje central de la trama.

La venganza suele conllevar el uso de la fuerza

Pocas películas del director han definido tan bien la sed de venganza como las dos componentes de la saga de katanas. En esta ocasión, el uso de la violencia viene definido, incluso a veces excusado, en un deseo de represalia por todo el sufrimiento causado a una mujer por parte de su marido. A punto de casarse y embarazada, La Novia representa la ira interior que todos hemos sentido en algún momento, por causas que nos parecen injustas y que merecen ser castigadas. Aunque la mayoría de las veces es mejor el dialogo que liarse a cortar manos y cabezas. Consejo del día.

La desconfianza del delincuente

Pocas óperas primas, aquellas películas que suponen el debut de un director, han tenido tanto éxito y han generado tanta expectación como Reservoir Dogs. Los diálogos interminables, una música ya mítica en el mundo del cine y, sobre todo, la violencia gratuita catapultaron a la cinta al Olimpo de las mejores películas de los años 90.

El mundo del crimen siempre añade la violencia como ingrediente principal

En esta ocasión, si de violencia hablamos, la película define unos personajes que se mueven entre el deseo de llevar a cabo el robo del siglo y la desconfianza que surge entre ellos, ya que apenas se conocen. De hecho, ese último elemento, es el que provoca la chispa necesaria para generar la confusión y el caos. En muchas ocasiones, la violencia se propaga debido a un desorden natural de las cosas y a la inevitable perturbación provocada por el propio ser humano.

La violencia como método para propagar el bien

Puede sonar como un contrasentido, pero ya no sólo en el mundo del celuloide, sino también en la realidad, el ser humano utiliza la violencia como manera de contrarrestar comportamientos poco éticos. Es así, se lucha contra el mal con más dosis de mal. Dos ejemplos del cine de Tarantino justifican la violencia como modo de redención y búsqueda de nobles hazañas. ¿Quieres saber a qué películas me refiero?

La guerra es el ejemplo perfecto de violencia justificada

Si has visto Malditos Bastardos, ya sabrás que reproduce la historia de un grupo de soldados que, a través de métodos un tanto extremos, buscan acabar con el enemigo nazi a toda costa. La guerra, por cierto, es un escenario ideal para justificar el uso de la violencia. Un caso similar sucede con Django desencadenado. La excusa, entiéndase la palabra como una forma de iniciar la trama, de la esclavitud ahonda en el concepto de utilizar la fuerza para combatir la perversidad del mundo.

El placer de la violencia sin motivos

No quería dejarte sin una de las obras cumbres de Quentin Tarantino. Efectivamente, Pulp Fiction debe ser mencionada entre su filmografía violenta. Quizás, aunque pueda carecer de lógica alguna, esta película representa el concepto de violencia más puro y menos físico. Porque sí, la violencia no necesariamente necesita de fuerza. Los diálogos llenos de insultos y lenguaje ofensivo son parte de la cultura pulp, esa que busca el entretenimiento rápido y directo. Por cierto, como curiosidad, el término pulp viene acuñado por aquellas publicaciones que utilizaban pulpa de celulosa para presentar las historias más disparadas.

El cine es uno de los mejores recursos para denunciar lo peor del ser humano

Uno de los ejemplos más tristes que tenemos en la actualidad de maldad verbal es la violencia de género, una de las lacras de la sociedad tecnológica y futurista que nos ha tocado vivir. Una sociedad que dedica más tiempo a cultivar lo más superficial del ser humano y olvida, cada vez más a menudo, que nuestra mayor fortaleza se está convirtiendo en nuestra mayor debilidad. Recuerda que el cine debe ser tomado como un entretenimiento y, en la mayoría de ocasiones, una oportunidad para reflexionar acerca de nuestra propia naturaleza.