Si eres conocedor, o al menos seguidor, del mundillo de la cocina, estás continuamente explorando nuevas recetas, que la mitad acaban quemándose o quedando muy distintas al original, o simplemente te encanta ver programas de televisión relacionados con la cocina, vas a disfrutar con este artículo.

Innovar es también territorio de la gastronomía

La creatividad en el mundo de la alta gastronomía es uno de los factores claves a la hora de aglutinar las bendiciones de la crítica y los aplausos de los comensales que se sientan en las mesas de los restaurantes poseedores de estrellas Michelín. La creación que voy a enseñarte a continuación está a medio camino entre la originalidad y la sorpresa al conocer cómo se ha conseguido. ¿Quieres saber el secreto?

Antecedentes de los protagonistas

La roca de chocolate que verás enseguida ha sido realizada por dos jóvenes cocineros, Alex Yeatts y Abby Lee Wilcox. El primero resulta ser un estudiante del Culinary Institute of America, en concreto dedicado en cuerpo y alma al estudio y práctica de pastelería, como podemos leer en la información publicada por la página web Sploid.

Dos alumnos de cocina han sido los creadores de estas joyas

Su compañera de aventuras, en este caso una experta decoradora de tartas, como se puede comprobar en su impresionante colección de tartas que son expuestas en su cuenta de Instagram, fue Abby Lee Wilcox. Entre los dos, lograron crear una suerte de amatistas, imitación perfectamente conseguida, en dos colores: rojo y violeta.

El proceso de creación

No te emociones demasiado, porque los autores de la magnífica obra culinaria no han explicado paso a paso cómo han conseguido obtener un postre tan vistoso, aunque que sí han subido un vídeo explicando un resumen del proceso. Tenemos decenas de fotografías del interior de las geodas mágicas de chocolate, del momento en que las abren e incluso imágenes posando con orgullo. Sin embargo, hemos podido conocer algún dato, realmente importante, acerca de la gestión de esta obra pastelera.

En un vídeo subido a YouTube, concretamente en el canal de Insider, muy recomendable si aún no lo conoces, y que puedes ver en el siguiente párrafo, Alex explica a modo de resumen cómo se ha llevado a cabo el experimento de cocina. A sus 20 años, este estudiante de cocina tuvo la idea de crear 12 huevos de chocolate con cristales en su interior como parte de un proyecto para la escuela.

En el momento de comenzar a desarrollar la idea, los dos alumnos sabían que iban a tardar al menos seis meses en que ésta tomase forma. Esto era así debido a que los cristales del interior del huevo de chocolate debían formarse naturalmente, un proceso que, según el propio Alex, es lento. Lo primero era construir los huevos atemperando chocolate y creando su forma característica.

El proceso es tan lento como la creación natural de los cristales

Para conseguir los cristales utilizaron sirope de azúcar concentrado. Lo introdujeron en el interior de los huevos ya formados y todos los días, a pesar de no saber a ciencia cierta qué resultado iban a obtener, lo tenían que mover para distribuir correctamente dicho azúcar y controlar el crecimiento de las dulces rocas de su interior.

Un resultado increíble

Como resultado de su curioso y fantástico experimento, Alex y Abby obtuvieron 12 amatistas de chocolate. La más grande llegó a pesar más de 20 kilogramos, con lo que te puedes hacer a la idea del tamaño del proyecto completo. El mejor momento, por descontado, es la hora en que empezaron a abrir las rocas. Te dejo uno de los vídeos, precisamente el de la geoda más grande, porque el instante de revelar su interior no tiene desperdicio.

Una vez más se comprueba que la realidad supera a la ficción, porque realmente lo que han obtenido estos chicos es algo digno de admirar y que no se ve a menudo en gente tan joven. Yo estoy esperando el día en que se admita que la cocina es un arte más, como lo puede ser la escultura, la pintura o el cine. Un arte, además, que se puede tocar, escuchar, ver, oler y, sobre todo, saborear.