Si algo tenemos en común los seres humanos son las cejas, y hay una explicación para que sean así
¿Alguna vez te has preguntado por qué las cejas añaden tanta expresión a nuestros ojos? He aquí algunas claves de este elemento del rostro.
¿Sabías que las cejas pueden cambiar por completo el rostro de una persona? Es un elemento esencial en nuestra cara, por lo que llevarlas desaliñadas no será símbolo de belleza. Un equipo de científicos ha querido buscar respuesta a una característica común en todos los seres humanos. Este conjunto de pelos presentes encima de los ojos y que dan la bienvenida a la frente ha sido objeto de estudio. ¿Cuál es la función que tienen y por qué es un rasgo común con independencia del lugar en el que hallamos nacido o cualquiera que sea la genética de nuestros padres?
Se trata de un símbolo de emociones. Su presencia en nuestro rostro permite llevar más allá el estatus de nuestro lenguaje no verbal y, sin embargo, no solemos reparar en ellas. Ahora, una nueva investigación ha tenido como objetivo comprender por qué todos tenemos unas. ¿Cuál ha sido históricamente su papel en términos evolutivos? ¿Nos puede hacer más resultones o son un elemento adicional en nuestra comunicación? Basta con ver el clásico gesto de Calo Ancelotti para comprender el poder que puede tener esta parte de nuestro cuerpo.
Veamos, por tanto, cuáles son las características principales que han podido desvelarse tras la realización de un estudio, por qué se trata de un elemento clave en nuestra expresión facial y, por supuesto, hasta qué punto nos encontramos ante una alternativa que está muy relacionada con el aspecto evolutivo del ser humano. Sí, aunque parezca mentira, sirven para algo más que para dar expresión a nuestra mirada.
Las cejas, un elemento común del ser humano que es fruto de la evolución como especie
El ser humano, aunque parezca mentira, está en constante evolución. Las cejas forman parte de dichos cambios, por lo que merece la pena conocer cuáles son las claves para comprender el papel que tienen en nuestra cara. Se sabe que sirve para enfatizar nuestras emociones desde el punto de vista de la persona que tenemos frente a nosotros. Ahora bien, ¿qué podemos decir en términos genéticos? Un estudio con 9.948 personas, divididas en 4 linajes ancestrales diferentes, incluidos los de Europa, el Reino Unido, los Estados Unidos y Australia, ha permitido comprender más al respecto.
Se ha podido comprobar que los genes SOX11, MRPS22 y SLC39A12 tan solo estaban en los linajes europeos. Del mismo modo, los genes SOX2 y FOXD1 se encontraban en otros participantes no provenientes del Viejo Continente. La investigación, publicada en la revista científica Jounal of Investigative Dermatology, ha determinado que estos cambios no estarían relacionados con una mejor o peor aclimatación al entorno. Se puede determinar, por tanto, que no tiene relevancia alguna en los tiempos actuales tener una forma determinada de cejas o, por supuesto, que estas sean más o menos pobladas.
Hace miles de años, las cejas sí tenían un fundamento diferencial en nuestro rostro. Gracias a su presencia encima de los ojos, servían como elemento de protección contra el sudor en plenas misiones de caza. En aquella época tenía mucho sentido que fueran pobladas, pero no ahora. Nos encontramos, por tanto, ante un elemento clave que tuvo una gran importancia en términos evolutivos.