Una noticia ha recorrido los medios durante las últimas horas: una madre con síndrome de Munchausen habría hecho pasar a su hijo de solo 6 años por un calvario de 13 operaciones y 323 revisiones médicas, como explica el diario El País.

Christopher Crawford es el nombre del retoño y en su historial médico constan pruebas e intervenciones de todo tipo: la conexión de un tubo al tubo delgado para ser alimentado, tratamiento de cáncer terminal, en lista de espera para un transplante de pulmón y hasta recibiera cuidados paliativos.

Síndrome de Munchausen o cuando tu madre es tu peor enemigo

El síndrome de Munchausen es un trastorno curioso donde los haya. Como explica la web médica MedlinePlus, se trata de una enfermedad mental que está tipificada por la legislación como una forma de maltrato infantil. El síndrome de Munchausen afecta al cuidador del niño (generalmente la madre), que se inventa síntomas falsos o incluso los provoca para que el niño parezca que esté enfermo.

Afortunadamente el pequeño Christopher ya se encuentra a salvo en una casa de acogida, pero su historia nos ha dejado con la boca abierta, tanto por la gravedad de las intervenciones y enfermedades como por las reacciones de las personas encargadas de tomar cartas en el asunto, esto es: servicios sociales, jueces y sobre todo personal sanitario.

Los padres de Christopher estaban divorciados y era la madre la que tenía la custodia, por lo que su padre solo veía a su hijo una vez a la semana. Fue él el que dio la voz de alarma a los servicios sociales y los tribunales, que desoyeron sus palabras. Según explica el progenitor al periódico Star-Telegram:

La madre le dijo al juez que en mi última visita le había provocado a mi hijo un paro cardíaco. Y aseguraba que no me preocupaba por él. Me sentía la peor persona del mundo.

Como consecuencia, el juez le prohibió visitar a su hijo en 2012.

Christopher y su madre, en plena campaña de recaudación de fondos. Star – Telegram

Además, no se trata de un proceso barato en Estados Unidos. De acuerdo con la investigación, la peligrosa enfermedad de la madre tenía un coste en la sanidad privada norteamericana de más de 30.000 dólares al año. Por ello, la progenitora llegó a iniciar una campaña de donaciones llamada Christopher’s Crew (la gente de Christopher), donde explicaba que en esa ocasión su hijo padecía una rara malformación arterial que impediría la llegada de sangre a las zonas de su cuerpo. En su campaña logró casi 10.000 dólares.

¿Cómo es posible que nadie lo detectara antes?

Un cúmulo de errores, incógnitas y despropósitos que dejan muchas preguntas en el aire: ¿qué pasa con el personal sanitario que trató a Christopher todos estos años? ¿Quién autorizó esas pruebas y autorizaciones?

No ponemos en duda la labor y profesionalidad del equipo sanitario, pero parece un caso claro de negligencia. No es lo mismo diagnosticar procesos psicosomáticos, en los que las emociones posibilitan la aparición y desarrollo de algunas enfermedades, haciendo difícil de cuantificar y precisar con el método científico, que detectar un cáncer.

En el caso del supuesto cáncer terminal o paro cardíaco que habría sufrido Christopher según su madre, quedan evidencias que pueden ser detectadas con las pruebas.

Es cierto que una persona con síndrome de Munchausen puede exagerar, mentir, adulterar y por supuesto llegar a provocar síntomas, pero son demasiadas intervenciones y consultas médicas como para que pasen de largo en los seis años de vida del niño, ya que actualmente Christopher goza de buena salud (al menos físicamente, mentalmente le queda un largo camino por delante).

La investigación comenzó a principios de 2016 y de esa época queda constancia de notas de algunos de los médicos, como por ejemplo los de la Doctora Dr. Suzanne Dakil:

Estoy muy preocupada porque creo que la madre ha pasado de exagerar los síntomas a inducirlos. Si la madre le ha dado a Christopher algo para inducir un ataque, podría haber sido fatal. En este punto, estoy muy preocupada por su bienestar.

Desde luego, se trata de un tema peliagudo que ha hecho que el debate salte a la palestra. Está claro que los padres son una fuente de información vital en la detección de síntomas, pero el papel de los médicos es debe ser fundamental en el diagnóstico y en la toma de decisiones, sin ir más lejos ayer se condenó a una médico en España por no realizar una broncoscopia que habría salvado la vida de una niña que se tragó una palomita, como narra El País.