La acción del hombre sobre el suelo, mares y demás lugares de nuestro planeta Tierra es cada vez más despiadada y desoladora. Incluso aquellos que utilizan la ciencia como arma silenciosa, no consiguen respetar el entorno que les rodea.

Grandes obras a costa de grandes perjuicios a la naturaleza, ese es nuestro legado

Si quieres conocer un poco más acerca de la polémica que ha rodeado la construcción de un monstruoso telescopio en uno de las archipiélagos más conocidos y fascinantes de nuestro mundo, continúa leyendo este artículo.

De ti depende decidir si está justificado atropellar a la naturaleza o bien, si a veces hay que sacrificar parte de nuestros ecosistemas por la adquisición de mayores conocimientos de nuestro planeta y otros muy, muy lejanos.

Un monstruo de acero en Mauna Kea

Si creías que el Everest era la montaña más alta del mundo, estabas equivocado o equivocada

Mauna Kea, un volcán de la gran isla de Hawái, tiene tantos siglos de historia como defensores entre los habitantes de la isla. Este volcán es la formación rocosa más alta del mundo, superando al Everest. Si bien en superficie, su altitud está en los 4.200 metros, si hablamos de su altura total, desde el fondo marino, estamos hablando de una imponente cifra de 10.000 metros.

Representación del futuro telescopio Treinta Metros. Thirty Meter Telescope

Actualmente existen 13 observatorios, con telescopios incluidos, en su cima, pero la polémica ha llegado con el proyecto de construcción del denominado Thirty Meter o Treinta Metros. ¿Cómo ha surgido dicha polémica?

A finales del año 2015, multitud de protestas dieron lugar a la rescisión del permiso de construcción del gigante telescopio a manos de la Corte Suprema de la isla. Las alegaciones a cargo de la asociación Mauna Kea Anaina Hou, dedicada a la conservación de la naturaleza y espiritualidad de los lugares más emblemáticos de la isla, dieron lugar a dicho rechazo legal.

Debido a las dimensiones del proyectado telescopio, unos 55 metros de altura, la asociación esgrimió la razón fundamental de su oposición. Dicha construcción sería un claro desarrollo industrial de la zona, lo cual iría en contra de las leyes que protegen los terrenos sobre los que pretenden que se asiente.

Estado actual del caso

El protagonista en los últimos días, o más bien protagonistas en plural, ha sido el Departamento de Terrenos y Recursos Naturales de Hawái. Este departamento está compuesto por siete miembros que debían votar en relación a la reactivación del proyecto del telescopio Treinta Metros. Fue el pasado 28 de septiembre de 2017 cuando la Junta se reunió y, por amplia mayoría de cinco votos a favor por dos en contra, decidieron aprobar definitivamente la construcción del dichoso telescopio.

De todas maneras, la Junta no ha regalado los votos sin contraprestación alguna. Sus condiciones, nada más y nada menos que 43, han sido bien estudiadas y planteadas. Por ejemplo, han demandado que la Universidad de Hawái se deshaga de tres de los telescopios ya existentes en la cima del Mauna Kea y que no se proyecten más instalaciones de los mismos en el área donde tendrá lugar la construcción del Treinta Metros.

Aun así, la líder de la asociación en favor de la conservación de los terrenos, Kahookahi Kanuha, ha dicho, de manera tajante y rotunda que:

Para la gente de Hawái, tengo un mensaje: esta es la hora de elevarse como personas. Esta es la hora de recuperar las cosas que sabemos que son nuestras. Todas las cosas que nos fueron arrebatadas de manera ilegal.

¿Qué es el Treinta Metros?

Diseñado por un equipo de científicos e ingenieros en Pasadena, California, el Treinta Metros será un telescopio de un tamaño descomunal. Se calcula que, una vez construido, su cúpula mida 66 metros de ancho y el edificio sobrepase los 55 metros de alto. El TMT, abreviatura de Thirty Meters Telescope, posibilitará a los astrónomos observar estrellas, planetas y satélites de nuestro Sistema Solar, de la propia Vía Láctea, otras galaxias o, incluso, algunas aún en formación.

Este increíble aparato permitirá, no sólo ver mucho más lejos, sino también con una mayor claridad. Dos de los grandes desafíos que buscan aclarar gracias a este invento son, por un lado, entender la manera física en que los planetas y las estrellas se forman. Además, como premio final estaría descubrir qué propiedades poseen los llamados exoplanetas.

Evolución a un alto coste

No quiero ser demagogo y criticar simplemente la labor de científicos e ingenieros que, con duras jornadas de trabajo imagino, intentan empujar los límites de la ciencia en direcciones que el común de los mortales no es capaz de imaginar. De todas maneras, esto no quita para que haya que establecer una dura crítica contra quienes buscan resultados sea cual sea el método para conseguirlos.

Seguramente nuestro planeta lleve años condenado por nuestra culpa. Y digo nuestra culpa porque, como diría el Agente Smith en The Matrix:

Los humanos se trasladan a un área, y se multiplican, y multiplican, hasta consumir cada recurso natural. La única forma de sobrevivir es instalarse en otra área. Existe otro organismo en este planeta que sigue el mismo patrón: un virus. Los seres humanos son una enfermedad, un cáncer para este planeta, una plaga…