Tiene una extraña dieta, es grande y quedan muy pocos: este ave es una maravilla de la naturaleza en España

Sin duda alguna, este es uno de los animales más extraordinarios de nuestra geografía.

Tiene una extraña dieta, es grande y quedan muy pocos: este ave es una maravilla de la naturaleza en España
Espectacular imagen de un quebrantahuesos.
Publicado en Ciencia

Entre algunos de los animales que se encuentran actualmente en peligro de extinción, existen algunas especies de buitre que viven bajo el yugo de la amenaza de desaparición. El quebrantahuesos, protagonista de las próximas líneas, es una de estas especies y ahora te contamos algunas de las curiosidades de una de las aves más majestuosas del país.

La historia del quebrantahuesos

De nombre científico Gypaetus barbatus, este buitre con un nombre legendario recorre los cielos de diversas partes del planeta, además de que también puede ser observado dentro de nuestras fronteras, sobre todo en la cordillera Cantábrica y los Pirineos.

Estamos ante un ave de la familia Accipitridae, que cuenta con una envergadura entre alas que puede alcanzar los 3 metros de longitud, aunque con un peso muy ligero, pudiendo llegar hasta los 7 kilogramos.

Tal y como te anunciábamos en el titular del artículo, estamos ante un ave con una manera de alimentarse un tanto peculiar, que es, de hecho, de donde le viene el nombre de quebrantahuesos. Quizás no lo sabías y es que estas aves son osteófagas, es decir, que se alimentan casi de manera exclusiva de huesos. Pero no pienses que los roen como si de un perro se tratase, no.

Para consumir este alimento, los quebrantahuesos son capaces de tragarse trozos de hasta 20 centímetros e, incluso, alimentarse del tuétano del interior. En muchas ocasiones, si las piezas son grandes, estos animales las elevan a las alturas para lanzarlas contra rocas y poder así comer los huesos de menor tamaño.

Eso sí, gracias a la información publicada en la página web de la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos, sabemos que en el año 2022 había 200 parejas que habitan en el Pirineo, 5 parejas la Sierra de Cazorla, 3 en Picos de Europa, 1 en la Sierra Vasco-navarras y 2 en el Sistema Ibérico. Sin embargo, el camino por su conservación aún debe ser completado. Según la fundación:

En 2022 desde la Fundación hemos iniciado su reintroducción en la Sierra de Gredos y en el Maestrazgo aragonés. El objetivo es recuperar la especie en los principales macizos montañosos del país.

Y no es tarea sencilla su reproducción, debido a que estas aves no alcanzan su madurez sexual hasta los 10 años. Eso sí, debido a que su esperanza de vida se sitúa en los 40 años, tienen mucho tiempo por delante para continuar dejando su impronta en los cielos de España, Europa, Asia y África.

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