¿Tienes la nariz grande? Lúcela con orgullo, es un rasgo evolutivo superior heredado de los neandertales
Si eres de nariz curiosa, ya tienes a quien echar la culpa de tu peculiar aspecto.

Hace miles de años, el homo sapiens llegó a convivir con otros homínidos parecidos a nuestra especie, entre los que destacaban los neandertales. Ahora, un estudio publicado en la revista científica Communications Biology nos habla de cómo el posible apareamiento entre ambas especies, algo que sucede entre leones y tigres, ha podido desencadenar en un rasgo que algunas personas pueden compartir con nuestros antepasados: narices que lucir con orgullo. Luce la tuya creando un avatar personalizado para que todo el mundo sepa que eres un ser evolucionado.
Narices heredadas de antepasados con más de 40.000 años
La página web de la Universidad Global de Londres ha publicado un artículo al respecto, dado que uno de los investigadores pertenece a su Departamento de Genética, Evolución y Medioambiente. El doctor Kaustubh Adhikari, nombre del científico, afirma que:
En los últimos 15 años, desde que el genoma del Neandertal ha sido secuenciado, hemos sido capaces de aprender que nuestros propios ancestros, aparentemente, se aparearon con los neandertales, dejándonos pequeños rastros de su ADN. Hemos encontrado que el ADN heredado influye en la forma de nuestras caras.
Automatic landmarking identifies new loci associated with face morphology and implicates Neanderthal introgression in human nasal shape https://t.co/I75XJdKAQ9
— Diego Forero MD, PhD (@daforerog) May 9, 2023
Para el estudio, se han necesitado más de 6.000 voluntarios de América del Sur, a los que se ha comparado su información genética con fotografías de sus rostros, sobre todo buscando distancias entre puntos de sus caras. Por ejemplo, midiendo la distancia entre labios y la punta de la nariz. De esta manera, se han podido estudiar diferentes rasgos faciales y su asociación con ciertos marcadores genéticos.
Durante la investigación, se consiguió identificar hasta 33 regiones del genoma asociadas con la forma de la cara y en 26 de esas áreas se pudo realizar una comparación con etnias de otras partes del planeta. Fue una en concreto, de hecho, la que llamó la atención de los investigadores: ATF3. Se comprobó que personas con antepasados nativos de América poseían material genético heredado de los neandertales y que provocaba un aumento del tamaño de la nariz, además de una ventaja evolutiva.
Este es el segundo descubrimiento que parece relacionar nuestro ADN con el de especies primitivas y que, además, afecta al rostro humano. Qing Li, autor principal del estudio, asegura que:
Se ha especulado durante mucho tiempo que la forma de nuestras narices se determinaba por selección natural, ya que la nariz ayuda a regular la temperatura y la humedad del aire que respiramos, con lo que diferentes tipos de formas habrían sido más adecuadas en diferentes climas. El gen identificado podría haber sido heredado de los neandertales para ayudar a los humanos a adaptarnos a climas más fríos según nuestros ancestros abandonaban África.