La medicina avanza cada día y eso es una gran noticia para todos. Gracias al trabajo de miles de científicos de todo el mundo, cada vez menos enfermedades resultan mortales y aquellas que son más leves se padecen menos. Además, la calidad de vida de millones de enfermos mejora continuamente.

Gracias a las vacunas, millones de vidas se han salvado

Hace no tantos años como podrías pensar, enfermedades como la varicela, el sarampión y la viruela causaban miles de muertes. Incluso coger una gripe podía ser tremendamente peligroso. Sin embargo, se pudo encontrar un arma con la cual hacer frente a este tipo de patologías. Las vacunas.

Gracias a las vacunas podemos prevenir la aparición de decenas de enfermedades distintas, mejorando así la salud de la población en general. A pesar de su gran utilidad, aún existe desconocimiento por parte de algunos sectores de la sociedad sobre su funcionamiento. Por esto y por muchos otros motivos, hoy intentaremos dar respuesta a las cuestiones más comunes que estas generan.

¿Qué es realmente una vacuna? ¿Cómo funciona? ¿Cómo se fabrican? ¿Puede crearse una vacuna para cualquier enfermedad? Si tú también te has planteado alguna vez una de estas preguntas, sigue leyendo y encontrarás las respuestas.

Las vacunas son uno de los grandes inventos de la medicina. Omicrono

¿Qué es una vacuna?

Desde que el médico británico Edward Jenner la pusiera en práctica por primera vez en 1796, la vacuna no ha cambiado sus funciones en absoluto. Como podemos leer en Muy Interesante, una vacuna es una solución a base de antígenos que se inyecta directamente en el torrente sanguíneo de un individuo, buscando la activación inmunológica de su organismo.

Un antígeno es un agente extraño para tu organismo

Espera, espera, ¿antígeno? Este es el término que usamos para denominar a aquellos seres ajenos a nuestro organismo que provocan la activación defensiva de este. Es decir, son agentes patógenos que podrían suponer un peligro para nuestra salud. Estos pueden ser tanto bacterias como virus.

Cuando te ponen una vacuna contra la varicela, por ejemplo, lo que están introduciendo en tu cuerpo es al virus de esa enfermedad, el virus varicela-zóster, muerto o muy debilitado. Pero, ¿por qué?

¿Cómo funciona?

Lo que se pretende es que tu organismo responda inmunológicamente. Este deberá crear anticuerpos específicos para acabar con ese virus, tarea que, por otro lado, no será muy costosa, ya que partes con una gran ventaja. Si el patógeno es eliminado tan fácilmente, ¿dónde se encuentra el beneficio? La respuesta está en la llamada “memoria inmunológica”.

Tu cuerpo deberá acabar con la amenaza

Tu cuerpo recuerda las batallas acontecidas. Al tener que hacer frente al antígeno que posee la vacuna, se pone en marcha todo un proceso de creación de anticuerpos específicamente producidos para acabar con ese patógeno. De esta manera, si existe un segundo encuentro con el virus o bacteria, tu organismo sabrá exactamente cómo actuar. Por tanto, serás inmune a esa enfermedad.

Esto es lo que se busca con una vacuna. No se pretende curar una enfermedad, sino prevenir su aparición, mostrándole al organismo cómo enfrentarse a ella, entrenándolo para la batalla.

¿Cómo se fabrica una vacuna?

Para crear una vacuna deben llevarse a cabo una serie de pasos muy importantes, ya que todo lo relacionado con la salud debe realizarse cuidadosamente:

Generación

Como podemos leer en Vix, el primer paso se basa en la generación del antígeno. Para ello, los científicos deberán realizar unas modificaciones al virus o bacteria correspondiente. Para comenzar, deberá impedir que este pueda replicarse, ya que podría extenderse por el organismo causando la enfermedad.

El microorganismo no supondrá una amenaza

Tras esto, el microorganismo deberá ser debilitado, neutralizando su actividad patógena para impedir que pueda dañar al receptor de la vacuna. Por último, el ser debilitado será criado en el laboratorio para que existan muestras suficientes para la correspondiente demanda de vacunas.

Preservación

Los antígenos producidos en la etapa anterior deben permanecer en buen estado hasta que termine todo el proceso y las vacunas sean administradas, por lo que deben someterse a un tratamiento de preservación.

De esta manera, los compuestos podrán trasladarse, empaquetarse y distribuirse sin que el trabajo previo de los científicos se vea perjudicado. Para que esto sea posible, se usan sustancias como el timerosal, que ha generado muchas polémicas.

Las vacunas y el autismo

Las vacunas no causan ni causarán autismo

Este compuesto contenía metilmelcurio, derivado del mercurio, que es tóxico para el ser humano. A principios de siglo se produjeron miles de denuncias por parte de particulares, así como de organizaciones gubernamentales estadounidenses. Se creía que existía una relación entre esta sustancia y el autismo en niños. Como podemos leer en El País, todo procedía de un rumor creado por medios ingleses.

Numerosas investigaciones se han realizado desde entonces, demostrando la inexistente relación entre las vacunas y el autismo. Todo fue un bulo, y en ningún caso hay que temer a las vacunas, ya que el peligro está en no recibirlas.

Distribución y aplicación

Cuando las vacunas están totalmente listas llega la hora de distribuirlas. Este proceso deberá ser llevado a cabo con sumo cuidado, y las vacunas se trasladarán ya en dosis individuales. Debes tener en cuenta que cada enfermedad requiere una vacuna en concreto, por lo que todos estos procesos se realizarán para cada una de las vacunas fabricadas.

Las vacunas son una de nuestras mejores armas contra la multitud de enfermedades que puede padecer el ser humano. Deben administrarse a su debido tiempo, y nunca debes temerlas.

Es cierto que puedes experimentar algo de malestar tras haber recibido una, pero ya sabes, que como he dicho antes, esto se deberá a la activación inmunológica que experimenta tu organismo. Activación que le servirá de entrenamiento, y que gracias a la memoria inmunológica, hará posible tu inmunidad ante tal enfermedad.