Según la Organización Nacional de Trasplantes, solo en España durante 2016 se realizaron 4.818 trasplantes. Aunque la mayoría proceden de personas fallecidas a causa de accidentes, ictus, ataques al corazón o algún otro suceso mortal que acaba súbitamente con la vida de alguien que estaba sano.

En menor medida, también se producen trasplantes de personas vivas, sobretodo de riñones, médula o hígado, eso sí, de forma totalmente voluntaria y altruista. La ley española dictamina que todos somos donantes, aunque a la hora de la verdad la familia es la que decide.

España es líder en donaciones de órganos

Desafortunadamente, la oferta de órganos es inferior a la demanda y muchas personas mueren esperando un trasplante. La triste realidad es que aunque se esté en una lista de espera, que exista un órgano disponible no garantiza su idoneidad, si bien debe cumplir ciertos criterios de compatibilidad.

Oreja 3D. The Henry Ford

Además, que la mortalidad en accidentes de tráfico se haya reducido gracias a los avances tecnológicos en materia de seguridad y los primeros auxilios sean cada vez más efectivos, ha reducido la cantidad de órganos disponibles. Con este escenario, no es de extrañar que se haya empezado a investigar nuevas formas de construir órganos compatibles para el trasplante.

Una solución a la escasez de órganos es la impresión 3D

Una solución podría ser imprimirlos. De hecho, con el nacimiento de la impresión 3D, muchísimos objetos se están fabricando a través de ese método y la medicina ha encontrado un aliado en la fabricación de prótesis y tejidos. Así que, ¿por qué no ir un paso más allá e imprimir partes del cuerpo?

De momento, la bioimpresión se encuentra en fase experimental, pero sus tejidos están siendo testados con medicamentos y otros tipos de sustancias, por lo que se espera que el primer trasplante de un órgano 3D se produzca en pocos años.

Oreja 3D. The Henry Ford

¿Qué es la bioimpresión?

La bioimpresión nació a principios del siglo XXI, cuando se descubrió que las células vivas podían ser pulverizadas por los inyectores de las impresoras sin que supieran daños. A día de hoy, empleando múltiples cabezales para imprimir diferentes tipos de células y gracias a los polímeros que ayudan a que
la estructura tome forma, es posible depositar una capa de células sobre otra que se unirán generando tejido vivo y funcional.

Los biotejidos constituyen un gran avance científico con un gran negocio detrás

Actualmente, varias revistas divulgativas como Nature Biotechnology ya publican numerosos casos de estudio exitosos sobre impresión 3D de tejidos de hígado, piel, huesos, cartílagos y vasos vasculares para mantener las partes del cuerpo vivas.

De momento ya se han implantado orejas, músculos y huesos en animales para observar cómo ha sido la integración con el resto del cuerpo. El mayor hito hasta la fecha se produjo el año pasado en la Universidad NorthWestern de Chicago, donde un equipo de investigadores publicó consiguió imprimir unos ovarios completamente funcionales para un ratón.

 Todo un negocio

Pero desgraciadamente falta mucho para imprimir tejidos completos para personas, aunque las venas y las arterias es otra historia. De hecho, en China ya se ha implantado exitosamente una sección de arteria en un mono, constituyendo el primer paso de muchos hacia el desarrollo de técnicas para trasladarlo a los humanos.

El clúster empresarial sanitario se frota las manos ante los avances

La empresa norteamericana Organovo por su parte ha trasplantado tejido de hígado a un ratón con éxito: el roedor no solo sobrevivió sino que el hígado 3D trasplantado funcionaba a la perfección. Con estas noticias tan sorprendentes, no es de extrañar que Organovo estime que en un periodo de tiempo de 3 a 5 años podrá aplicar este tratamiento para fallos crónicos de hígado o para errores congénitos en recién nacidos.

La archiconocida empresa Johnson & Johnson está tan convencida del éxito de la bioimpresión que ha iniciado su propia línea de investigación para tratar huesos rotos. Colateralmente a este increíble avance científico se encuentra una potente industria detrás que sólo en Estados Unidos espera recaudar 3.000 millones de dólares al año. No es de extrañar que el clúster sanitario se frote las manos ante estos avances.

Trasplantes y mucho más

Y es que al margen de los trasplantes, la traumatología también se verá enormemente beneficiada por las prótesis, reconstrucciones de huesos, meniscos, cartílagos y otra serie de tejidos que representan un desafío menor en cuanto a su desarrollo.

Asímismo, la bioimpresión puede ayudar en otras áreas de la medicina como la generación de tejido de riñones e hígado para comprobar el efecto de medicamentos, su eficacia y seguridad. De esta forma, en un futuro no muy lejano la experimentación animal se vea erradicada, o al menos, reducida drásticamente.

Sin duda un gran avance, tanto para las farmacéuticas, que siempre preferirán las pruebas en tejido humano por aumentar su fiabilidad, como para los defensores de los derechos de los animales.

Partes del cuerpo humano en 3D. The Henry Ford

Con la impresión 3D de piel se abre la puerta a que la gran industria cosmética teste sus productos en piel auténtica para evitar reacciones adversas. Sin ir más lejos, la francesa L’Oréal ya ha generado cinco metros cuadrados de piel auténtica con tecnologías más antiguas con el mismo fin. Ahora con la bioimpresión, todo será más rápido y permitirá generar distintos tipos de pieles y texturas.

El fin de las listas de espera de trasplantes está muy cerca

Volviendo a la salud, con la bioimpresión de piel se podrá igualmente trasplantar tejido cutáneo para reparar quemaduras o úlceras.

Una firma que está muy adelantada es Renovacare, que ya ha desarrollado una pistola que pulveriza la piel directamente en las heridas, cubriendo y regenerando el tejido, si bien aun se enfrentan al reto inherente a cualquier trasplante que es el rechazo del sistema inmunológico del propio cuerpo.

Pero el gran desafío sigue siendo la impresión de órganos enteros, algo para lo que ya hay fecha aproximada: unos seis años para los riñones. Más o menos lo mismo para el hígado. Desgraciadamente el corazón y su compleja geometría interna se retrasara algo más. Pero en todo caso, el fin de las listas de espera para los trasplantes está muy cerca.