Un equipo de astrónomos ha localizado un "eco" de una de las primeras estrellas del universo
La observación de un cuásar lejano ha permitido encontrar evidencia de una primera generación de estrellas.
Recientemente, en un artículo publicado en The Astrophysical Journal, hemos tenido la oportunidad de acercarnos hasta las primeras estrellas que tuvieron el honor de poblar un desangelado universo primigenio. Un grupo de astrónomos han sido capaces de encontrar restos químicos antiguos de estas estrellas, que hasta ahora nos habían esquivado.
Por cierto, si te interesa la temática espacial, deberías echar un vistazo al artículo que publicamos en Urban Tecno acerca de NuSTAR, el telescopio de la NASA encargado de hacerle 'radiografías' al espacio exterior.
El sonido de las primeras estrellas del universo parece llegar hasta nuestros días
Estas primeras estrellas, que se cree que comenzaron a formarse cuando el universo contaba con 100 millones de años de edad, son conocidas como estrellas de Población III. Estos objetos celestes eran tan gigantescos, que las supernovas creadas cuando murieron, esparcieron sus elementos pesados a través del espacio. Gracias a la información publicada en la página web del NOIRLab, el Laboratorio Nacional de Investigación para la Astronomía Óptica-Infrarroja de la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos, sabemos que ha sido el estudio de un cuásar lejano el que ha dado con la clave.
¡Astrónomos pueden haber descubierto los restos químicos antiguos de las primeras estrellas que iluminaron el Universo⭐️! Encontraron una proporción inusual de elementos en un cuásar distante con el 🔭@GeminiObs en Hawái, operado por @NOIRLabastro (1/2) pic.twitter.com/at6tiw8QKr
— NOIRLab en Español (@NOIRLabAstroES) September 28, 2022
Astrónomos que trabajan en el Observatorio Gemini creen haber identificado material sobrante de aquella explosión, dado que se han encontrado algunos elementos químicos alrededor del cuásar con una composición poco conocida. Su hipótesis es que este material provenga de la explosión que te comentábamos anteriormente, y que nunca se ha observado, en estrellas que tenían una masa de 150 a 200 superior a la del Sol.
El estudio ha utilizado el instrumento GNIRS, el espectógrafo de uno de los telescopios Gemini, que es capaz de dividir la luz que proviene de objetos celestes en longitudes de onda. A partir de aquí llega la parte más complicada, que resulta ser la que implica obtener información de los elementos presentes en los objetos observados. Yuzuru Yoshii, uno de los autores del estudio, afirma que:
Era obvio para mi que la supernova candidata para esto era una perteneciente a las estrellas de Población III, en la que la estrella explota completamente sin dejar ningún rastro tras de sí. Estaba encantado y, de alguna manera, sorprendido de descubrir que una supernova de una estrella con una masa casi 300 veces superior al Sol pudiese tener un ratio de magnesio en hierro que concuerda con el bajo valor derivado de un cuásar.