Un espectáculo de luces, un apagón y lluvia radiactiva: el resultado de una explosión nuclear en el espacio
La locura nuclear de una época de guerra sin combates demostró el poder de destrucción del armamento atómico.

Con el reciente estreno de la película 'Oppenheimer', las bombas atómicas han vuelto a copar portadas de decenas de medios de comunicación. Son muchas las pruebas de su capacidad de destrucción que hemos podido observar a lo largo de la historia, pero apostamos a que no conocías la explosión nuclear que tuvo lugar fuera de nuestro planeta en la década de los 60.
El armamento nuclear que fue probado en el espacio en 1962
Así como conocemos que la bomba atómica que fue detonada por primera vez se enmarcaba en el Proyecto Trinity, podemos contarte el nombre de la prueba nuclear realiza por el Laboratorio Nacional de Los Alamos: 'Starfish Prime'. Fue el día 9 de julio de 1962 cuando el equipo de investigadores encargado del proyecto detonó una bomba nuclear a 400 kilómetros sobre el océano Pacífico y ésta expuso al espacio un poder devastador de 1,45 megatones, que podría equivaler a 100 bombas atómicas como la lanzada sobre la ciudad japonesa de Hiroshima.
In 1962, Ariel 1, the first British satellite launch occurred which spent only 76 days in orbit. It was sadly damaged by a U.S nuclear explosion which was testing their capabilities in space. pic.twitter.com/1xRuFneGJw
— A Matter Of Fact (@FACTescence) January 25, 2022
Estamos hablando de pruebas realizadas en plena Guerra Fría, que no solamente buscaban atemorizar al rival soviético de turno, sino que eran el banco de pruebas perfecto para comprobar cómo de poderoso era el futuro armamento nuclear de Estados Unidos. Sin embargo, lo que realmente dejó atónitos a los allí presentes fue el apartado visual de la detonación espacial.
Tal y como has podido ver en la fotografía que ilustra este artículo, que ha sido obtenida del banco de imágenes del Laboratorio Nacional de Los Alamos, el espectáculo de luces es una mezcla entre un amanecer y una aurora boreal, que llenó cientos de kilómetros de cielo de colores que alternaron entre el rojo, el verde o el azul durante media hora.
Además, esta bomba de hidrógeno, después de haber explotado sobre el océano Pacífico, causó algo más que la iluminación improvisada del cielo. En un radio de miles de kilómetros, llegando hasta la isla Hawái, el pulso electromagnético que se generó provocó que algunos aparatos electrónicos se friesen por su acción. Además, el satélite Telstar, propiedad de la compañía de telecomunicaciones AT&T, quedó dañado y tras diversas pruebas nucleares acabó por ser decomisado.
De hecho, uno de los motivos por los que se firmó el Tratado de prohibición parcial de ensayos nucleares, en 1963, fue por las consecuencias generadas a partir de la prueba 'Starfish Prime', que mostraron al mundo que quizás no era buena idea continuar aumentando la potencia de las bombas nucleares, aunque solamente fuese a través de acciones no bélicas. Si es que ya lo avisó el mundo del cine, monstruos como Godzilla surgieron a partir de su uso y mira la cantidad de ciudades que el gigante radioactivo ha arrasado a su paso.