Durante el día sentimos muchas emociones: sueño, hastío, hambre, pasión, ira, rabia, lujuria… La industria de consumo lo sabe y en base a eso fabrican productos que luego han de vendernos aplicando las técnicas más agresivas de marketing con el objetivo de pasar de la apatía total hacia la excitación.

¿Te imaginas lo efectiva que sería la publicidad si pudieran saber lo que sentimos cada uno?

Aunque los perfiles psicológicos han conseguido predecir el comportamiento de la gente de manera fiable, de modo que las campañas publicitarias se diseñen acorde con sus targets, distan mucho de ser exactos.

Pero obviamente no hay nada como poder saber qué siente cada persona de forma individualizada. De hecho, ¿te imaginas lo efectivo que sería desde un punto de vista publicitario?

Prototipo de MOXO. MIT

Esta premisa podría estar más cerca de lo que pensamos gracias a los científicos del MIT y un nuevo y fascinante proyecto orientado precisamente a eso en forma de startup. Para ello, han contado con la colaboración de diversas grandes empresas como LEGO, Google, Hasbro, entre otros y sus respectivas investigaciones de mercado.

¿El objetivo? Elliot Hedman, CEO de la startup e investigador, nos lo dice claramente:

Actualmente las empresas se esfuerzan para entender las necesidades o deseos emocionales de sus clientes. Pero si conseguimos escucharlas, podremos innovar.

Así funciona MOXO

Viendo "Infiltrados". Así cambian nuestras emociones cuando aparecen Leonardo Dicaprio y Alec Baldwin. MIT

El proyecto ha culminado en una startup en torno al sensor MOXO, un wearable que parece un smartwatch tosco, que mide los cambios en la conductancia de la piel, es decir, los impulsos del sistema nervioso de nuestro cuerpo. Así, se pueden diferenciar y asignar las diferentes variaciones a emociones como el estrés o la frustración (que se traducen en picos), el desinterés o el aburrimiento (valles).

Se trata de toda una máquina de la verdad de las emociones

Para poder ajustarlo con mayor precisión, se ha desarrollado el Emototyping, que consiste en combinarlo con cámaras GoPro o gafas capaces de medir la tensión ocular.

De este modo, no hay escapatoria: con una sola mirada a los resultados pueden leer nuestras emociones. Lo más parecido a una máquina de la verdad que podemos encontrar.

Con un gran abanico de aplicaciones

Gracias al Emototiping, se puede extraer una gran cantidad de información que a veces somos incapaces de verbalizar, por lo que es especialmente útil para estudiar experiencias y traumas infantiles.

Según Hedman:

Para los niños, es complicado explicar lo que sienten, por ello los sensores les ayudan a contar la historia.

Y es que el prototipo inicial de MOXO (cuando aún no era un wearable en forma de pulsera) fue usado para la terapia de niños con autismo, en casos tan extremos como el de un niño que tras escalar una pared dijo que se encontraba aburrido, a pesar de que su MOXO decía justo lo contrario. Desde luego, su aplicabilidad para terapia en trastornos mentales es muy prometedora.

Aunque empezó para ayudar en la terapia para trastornos mentales, su potencial comercial es enorme

Pero pronto se dieron cuenta del potencial comercial. Tras las primeras investigaciones, las grandes empresas llamaron a su puerta para pedirles ayuda. Fue el caso de LEGO, que quería monitorizar las emociones de los niños y adultos ante un pack de construcción de la popular marca danesa.

En su investigación, descubrieron que los niños se estresan si cometen errores y tienen que retroceder, o que están más tranquilos con un adulto cerca. Sin embargo, si este les ayuda demasiado, los niños se aburren. En base a eso, LEGO tomó medidas para futuros diseños. Así que la innovación de producto es sin duda alguna otro importante nicho de mercado para MOXO.

Smartband controladora de estrés o Empatica. MIT

Finalmente y siguiendo la misma técnica de medición de la conductividad de la piel, también se está elaborando una smartband llamada Empatica, capaz de monitorizar ciertas emociones. Y es que, para el público en general quizás no sea necesario conocer todo el rango de emociones que somos capaces de experimentar diariamente, sin embargo, sirve para controlar, medir y alertar sobre los niveles de estrés.

A medio plazo, es una posibilidad que el sensor de emociones simplificado para el estrés sea implementado en otras marcas, de forma que pueda ofrecerse como una característica adicional a los ya existentes contadores de pasos, calorías, pulsaciones, etc.