China anuncia al mundo de que está probando armas cibernéticas que utilizan el mundo cuántico para funcionar
La nueva carrera armamentística se libra en el campo cuántico y China toma la delantera con el desarrollo de tecnología para la ciberguerra, que su ejército ya experimenta directamente en el frente
El ejército de China ha puesto en marcha una ambiciosa carrera para dominar el futuro del campo de batalla a través de la tecnología cuántica. El Ejército Popular de Liberación (EPL) no solo investiga, sino que ya está probando herramientas experimentales en misiones de primera línea, con el claro objetivo de obtener una ventaja decisiva tanto en la ciberguerra como en la obtención de inteligencia militar. Se trata de una apuesta estratégica que busca redefinir las reglas del enfrentamiento moderno.
De hecho, el desarrollo de este arsenal de nueva generación está siendo liderado por la Universidad Nacional de Tecnología de Defensa, que ya trabaja en más de una decena de herramientas cuánticas diseñadas específicamente para el ciberespacio.
Una estrategia que une ciencia y combate para un futuro convulso
El proyecto combina la potencia de la computación cuántica con la inteligencia artificial y la computación en la nube, una potente combinación destinada a procesar datos militares de enorme complejidad a velocidades nunca vistas hasta ahora. El fin último es proporcionar a los comandantes la capacidad de analizar ingentes volúmenes de información en cuestión de segundos para acelerar drásticamente la toma de decisiones.
'The Chinese Dream' — Chinese poster from 2013 showing Xi Jinping with the People's Liberation Army. The island to the left is one of the Senkaku/Diaoyu Islands disputed between China and Japan. pic.twitter.com/85A8DQ2sWe
— Propagandopolis (@propagandopolis) March 28, 2023
Asimismo, las aplicaciones que se exploran van mucho más allá de la simple gestión de datos. Los científicos chinos, según la información recogida por el medio local South China Morning Post, están trabajando en sistemas de detección cuántica capaces de identificar aeronaves furtivas, aquellas que actualmente son invisibles para los sistemas de radar convencionales.
Por otro lado, también se investiga la creación de sistemas de posicionamiento cuántico que funcionarían como una alternativa al GPS estadounidense, cuya principal ventaja radicaría en su alta resistencia a las interferencias o a los intentos de suplantación, una vulnerabilidad crítica de los sistemas actuales. Un avance de este calibre podría neutralizar la ventaja de plataformas como el avión de combate F-35, el cual ya afronta sus propios desafíos para futuras actualizaciones, poniendo en jaque su capacidad para operar sin ser detectado.
En este sentido, este esfuerzo tecnológico no se está gestando únicamente en laboratorios aislados. Una de las claves del programa es la estrecha colaboración que se está fomentando entre los investigadores y las tropas desplegadas en el frente. Este enfoque eminentemente práctico busca garantizar que las herramientas desarrolladas respondan directamente a las necesidades operativas reales de los soldados, alineando así el vertiginoso avance científico con las exigencias concretas que impone el combate moderno.
En definitiva, la iniciativa china no persigue únicamente la excelencia teórica, sino la creación de un ecosistema tecnológico tangible y aplicable en el terreno. Al conectar directamente el laboratorio con el campo de batalla, Pekín se asegura de que cada avance cuántico se traduzca en una capacidad militar concreta, buscando consolidar una ventaja estratégica decisiva en los conflictos del mañana.