China quiere aviones de combate inspirados en la ciencia ficción. Ya ha empezado a trabajar en ello

Lo que parecía ciencia ficción es ya un objetivo militar para China. El Proyecto Nantianmen, con sus naves nodriza y cazas hipersónicos, busca asegurar el dominio aéreo y ya no es visto como una simple fantasía

China quiere aviones de combate inspirados en la ciencia ficción. Ya ha empezado a trabajar en ello
Publicado en Defensa

«Fuego Púrpura», «Luanyao», «Baidi». No son nombres sacados de una superproducción de Hollywood, sino los nombres en clave de los cazas y naves nodriza que forman la espina dorsal del Proyecto Nantianmen. Se trata de la ambiciosa iniciativa con la que China pretende pasar de la ciencia ficción a la realidad militar para asegurar su dominio en los cielos.

Lo que durante años fue considerado poco más que una fantasía conceptual es ahora un programa estratégico de primer nivel para el gigante asiático. Este esfuerzo se enmarca en una modernización militar más amplia que incluye el desarrollo de otras armas avanzadas, como el temido misil «asesino de portaaviones», diseñado para desafiar la supremacía naval de sus rivales.

De hecho, la propuesta tecnológica detrás de estos nombres es formidable. El plan de Pekín contempla la integración de capacidades de velocidad hipersónica con sistemas de propulsión de modo dual y un sigilo avanzado, todo en una misma plataforma de combate. Una combinación de este calibre daría como resultado aeronaves con un rendimiento sin precedentes en el campo de batalla aéreo y espacial, capaces de alterar por completo el equilibrio de poder actual. Este desarrollo es crucial, ya que se considera que los ataques hipersónicos de China son cada vez más peligrosos y suponen un desafío creciente para las defensas convencionales.

Una ambición aeroespacial con raíces profundas

Por ello, la percepción pública e internacional de este proyecto ha dado un vuelco radical. La clave fue la reciente intervención de un analista militar en la televisión estatal china, la CCTV, quien afirmó con rotundidad que la consecución de estos objetivos es, simplemente, «cuestión de tiempo». Que una declaración así se produzca en un medio oficial ha dotado de una nueva y alarmante seriedad al programa, una información que también recoge el medio local South China Morning Post.

En este sentido, conviene señalar que el Proyecto Nantianmen no es una ocurrencia repentina. Su origen se remonta a 2017, cuando fue conceptualizado por una filial de la Corporación de la Industria de Aviación de China (AVIC), el principal conglomerado estatal del sector. Este origen demuestra que detrás de la aparente fantasía existe una planificación a largo plazo y el respaldo de la poderosa industria de defensa del país asiático.

Asimismo, la iniciativa no se detiene en la creación de cazas de despegue vertical o naves nodriza, sino que va un paso más allá. El proyecto contempla también el desarrollo de armamento espacial diseñado específicamente para operar fuera de la atmósfera terrestre. La transición de estos diseños de la teoría a la práctica marca el posible comienzo de una nueva era de competencia aeroespacial, donde la supremacía en el aire y en el espacio cercano a la Tierra se convertirá en un factor geopolítico de primer orden.

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