El alcance de los misiles hipersónicos de USA podría incrementarse: van a instalar estos nuevos motores

Los gigantes de la defensa estadounidense Lockheed Martin y GE Aerospace se alían para revolucionar el armamento hipersónico con un motor más eficiente que promete sistemas de misiles más compactos y asequibles

El alcance de los misiles hipersónicos de USA podría incrementarse: van a instalar estos nuevos motores
Arte conceptual en el que se muestra un misil hipersónico de Estados Unidos
Publicado en Defensa

El gran rompecabezas del armamento hipersónico estadounidense ha sido siempre el mismo: el peso. Hasta ahora, para que un misil alcanzara la velocidad necesaria para activar su motor principal —un estatorreactor o ramjet—, era indispensable acoplarle un cohete impulsor. Esta solución, sin embargo, convierte el lanzamiento en una operación compleja y costosa, añadiendo un lastre que limita de forma drástica el alcance y la agilidad del arma, siendo el talón de Aquiles de estos misiles.

Por ello, el gran objetivo de la industria de defensa norteamericana era desarrollar un sistema de propulsión capaz de funcionar a velocidades más bajas para así reducir la dependencia de los cohetes impulsores. El desafío consistía en crear un motor lo suficientemente eficiente y versátil como para encenderse por sí mismo, abriendo la puerta a una nueva generación de armas más ligeras, rápidas y, sobre todo, más baratas de producir en masa. Esta necesidad se enmarca en un esfuerzo más amplio por mantener la superioridad tecnológica, como se observa en el desarrollo del nuevo caza invisible Boeing de sexta generación para frenar a China.

Una simbiosis tecnológica para dominar la alta velocidad

Pues bien, ese objetivo parece estar ahora más cerca. Los gigantes del sector, Lockheed Martin y GE Aerospace, han unido fuerzas por primera vez para probar con éxito una solución que ataca directamente la raíz del problema. Se trata de una innovadora alianza tecnológica que, según informa el medio especializado Flight Global, promete redefinir el futuro de la carrera armamentística de alta velocidad al superar el obstáculo del peso y el coste. Este avance es especialmente significativo en un contexto donde otros proyectos armamentísticos estratégicos han encontrado dificultades, como ilustra el reciente fracaso de Estados Unidos en estos misiles por motivos de coste y complejidad.

En este sentido, la clave del avance reside en la combinación de dos componentes. Por un lado, General Electric ha desarrollado un motor ramjet de detonación rotativa, una tecnología que no solo resulta hasta un 25 % más eficiente que los diseños actuales, sino que también es capaz de operar en un rango de velocidades más amplio. Esta capacidad es fundamental para prescindir de los aparatosos sistemas de lanzamiento tradicionales.

Por su parte, el éxito del conjunto no sería posible sin la pieza de ingeniería aportada por Lockheed Martin: una toma de aire táctica de última generación. Su función es crucial, ya que se encarga de gestionar de manera inteligente el aire que entra en el motor en las distintas fases del vuelo. Este sistema permite garantizar un funcionamiento estable en el exigente y cambiante entorno del vuelo hipersónico, adaptándose a diferentes altitudes y velocidades.

En definitiva, esta prueba exitosa no es solo un logro técnico aislado. Representa un movimiento en el tablero geopolítico con el que Estados Unidos busca afianzar su liderazgo en un campo considerado vital para la defensa moderna. La capacidad de fabricar misiles hipersónicos más compactos y asequibles permitiría un despliegue a gran escala, un factor que podría alterar de forma notable el equilibrio de poder global.

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