El nuevo cartucho militar que convierte los fusiles de asalto en escudos letales contra drones

La amenaza de las aeronaves no tripuladas en el campo de batalla cuenta ya con una respuesta táctica gracias a una nueva munición de fragmentación que transforma los fusiles estándar de la OTAN en armas antiaéreas

El nuevo cartucho militar que convierte los fusiles de asalto en escudos letales contra drones
Fusil de asalto moderno desarrollado por Estados Unidos
Publicado en Defensa

La irrupción de las aeronaves comerciales no tripuladas y los enjambres de visión en primera persona alteró la dinámica del campo de batalla. Hasta la fecha, los ejércitos dependían de costosos sistemas de interferencia electrónica o misiles antiaéreos para abatir estos aparatos. La infantería a pie, sin embargo, se encontraba en una clara desventaja táctica. La solución a este desafío asimétrico ha llegado mediante un cartucho balístico que no requiere alterar el armamento existente ni invertir en plataformas complejas.

La compañía estadounidense Drone Round Defense desarrolló esta nueva munición aplicando el principio de los cartuchos destinados al control de plagas agrícolas al entorno militar de alta intensidad. El resultado es un proyectil que, instantes después de salir del cañón, se fragmenta en el aire para crear una nube letal de metralla.

Esta tecnología de dispersión controlada permite a los soldados neutralizar objetivos rápidos y erráticos con gran eficacia. Según detalla el portal especializado Interesting Engineering, la munición está disponible en los calibres estándar de la OTAN, concretamente en 5.56x45 milímetros y 7.62x51 milímetros. De este modo, cualquier militar de primera línea puede pasar de combatir a la infantería enemiga a derribar amenazas aéreas con solo cambiar el cargador de su fusil.

Potencia de fuego sin alteraciones mecánicas

El diseño interno del cartucho se divide en cinco u ocho subproyectiles de alta velocidad en función de la variante táctica empleada. La versión diseñada para distancias largas libera cinco fragmentos de plomo que alcanzan el doble de rapidez que un cartucho de escopeta tradicional. Esta velocidad extrema garantiza la penetración en los componentes críticos del dron a distancias operativas de entre 50 y 100 metros.

La eficacia de este diseño ya saltó de los laboratorios de balística a la práctica militar. El pasado 9 de abril, tropas del Ejército de Estados Unidos probaron con éxito esta munición en el centro de entrenamiento de Oak Grove, en Carolina del Norte. Los militares utilizaron sus carabinas de dotación para neutralizar aparatos en pleno vuelo, lo que demostró que no se necesita un adiestramiento adicional para dominar la técnica.

Despliegue real en el frente ucraniano

Entretanto, operadores de las fuerzas armadas ucranianas ya emplean estos cartuchos en el frente para defenderse de los aparatos suicidas controlados por fibra óptica. Estos vehículos resultan inmunes a los inhibidores de frecuencia tradicionales. A nivel operativo, el sistema soporta cadencias de tiro de hasta 950 disparos por minuto y funciona en armas alimentadas por cinta o equipadas con silenciadores. Con este avance, los pelotones recuperan el control de su espacio aéreo inmediato.

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