El nuevo mortero blindado que dispara en movimiento y burla los radares enemigos

La compañía finlandesa Patria demuestra la capacidad de su sistema NEMO de 120 milímetros para ejecutar misiones de fuego sincronizado sin necesidad de detener el vehículo. Esta tecnología permite evadir radares y drones enemigos

El nuevo mortero blindado que dispara en movimiento y burla los radares enemigos
Mortero blindado 'Patria' en acción
Publicado en Defensa

El campo de batalla moderno exige una movilidad constante para sobrevivir a la observación incesante de los drones y al letal fuego de contrabatería. La tradicional secuencia de detenerse para disparar ha quedado obsoleta ante la velocidad de respuesta de los sistemas de detección actuales, que castigan cualquier posición estática en cuestión de segundos.

Para solucionar esta vulnerabilidad táctica, el grupo finlandés Patria ejecutó una demostración de fuego real sin precedentes. El protagonista de este hito militar es el avanzado sistema NEMO, un mortero de 120 milímetros montado en una torreta blindada que promete cambiar las reglas del combate terrestre.

La gran innovación tecnológica reside en su capacidad para abrir fuego sincronizado mientras el vehículo se desplaza. Esta característica fundamental protege a la tripulación bajo el blindaje en todo momento y mantiene el impulso de la maniobra en escenarios de altísima intensidad.

Impacto simultáneo y precisión letal

El sofisticado software de control de tiro gestiona la estabilización y la trayectoria con una precisión milimétrica. Según detalla el portal especializado Interesting Engineering en su análisis táctico, el mortero puede ejecutar misiones de impacto simultáneo sobre múltiples objetivos. Esta función avanzada permite distribuir los proyectiles contra diferentes posiciones enemigas dentro de una estrecha ventana de ataque.

Asimismo, el sistema NEMO tiene la capacidad comprobada de realizar misiones con múltiples proyectiles. Esta compleja técnica balística consiste en lanzar hasta seis disparos consecutivos utilizando diferentes arcos de trayectoria para que lleguen a un único blanco exactamente en el mismo instante. El resultado es un nivel de destrucción masiva que impide al enemigo buscar cobertura.

El diseño de la torreta ofrece una rotación completa de 360 grados y una elevación del cañón desde los -3 hasta los 85 grados. Con un peso aproximado de 1.900 kilogramos, este módulo de combate resulta lo suficientemente ligero para instalarse en chasis sobre orugas, vehículos blindados e incluso embarcaciones navales.

Reducción de la firma de fuego y protección

La supervivencia de las unidades de artillería indirecta depende hoy de su capacidad para pasar desapercibidas. En este sentido, el fuego en movimiento reduce drásticamente la ventana de exposición frente a radares acústicos y municiones merodeadoras. Al no detener su marcha, el vehículo evita convertirse en un blanco fácil de geolocalizar.

El armamento automatizado también permite distribuir los impactos de forma autónoma en patrones circulares o rectangulares. Esta flexibilidad táctica otorga a los mandos una herramienta letal para operaciones a gran velocidad, integrándose en los flujos de trabajo que conectan los sensores con los tiradores.

A ello se suma que la torreta proporciona una valiosa capacidad de tiro directo con baja elevación. Esta característica resulta fundamental para brindar apoyo cercano en entornos urbanos o destruir estructuras fortificadas sin que los soldados abandonen la seguridad del habitáculo. Todo ello mientras se reduce significativamente la carga física y el ruido de impulso sobre los operadores del sistema.

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