El Pentágono despliega un escudo láser antidrones en la frontera con México tras el caos aéreo en Texas

La Administración estadounidense autoriza el uso militar de armamento de energía dirigida para abatir vehículos no tripulados de los cárteles del narcotráfico. La decisión llega tras registrar varios incidentes de fuego amigo

El Pentágono despliega un escudo láser antidrones en la frontera con México tras el caos aéreo en Texas
Sistema antidrones equipado con todos sus elementos listo para funcionar
Publicado en Defensa

El Departamento de Defensa de Estados Unidos y la Administración Federal de Aviación (FAA) han sellado un acuerdo para desplegar sistemas láser de alta energía en la frontera sur con México. La medida pretende frenar la amenaza de los cárteles de la droga, que emplean vehículos no tripulados para vigilar rutas de tráfico y lanzar paquetes de estupefacientes en territorio estadounidense.

Las autoridades militares registran cerca de mil incursiones mensuales en la línea divisoria. Para combatir esta escalada táctica del crimen organizado, el Pentágono optó por recurrir a tecnología militar de vanguardia capaz de fulminar amenazas en pleno vuelo mediante haces de luz concentrada.

Según detalla el portal especializado Interesting Engineering, la firma de este pacto responde a varios incidentes graves ocurridos el pasado mes de febrero. En esas fechas, el uso no coordinado de estos potentes láseres provocó el caos en el tráfico aéreo civil de la región fronteriza.

Colapso aéreo y fuego amigo

El pasado 18 de febrero, la FAA paralizó todos los vuelos en el aeropuerto de El Paso durante diez horas. El cierre respondió a la activación de un sistema láser por parte del Departamento de Seguridad Nacional sin una revisión aeronáutica previa. La orden afectó a miles de pasajeros y desvió vuelos médicos de urgencia, una situación que requirió la intervención directa de la Casa Blanca.

Días después, la tensión entre departamentos repuntó cuando el Ejército derribó por error un dron de Aduanas y Protección Fronteriza con esta misma arma de energía dirigida. Este episodio de fuego amigo obligó a restringir temporalmente el espacio aéreo alrededor de Fort Hancock, en Texas. A todas luces, el incidente evidenció una falta de protocolos entre las agencias federales.

Luz verde tras las pruebas en el desierto

Para evitar nuevos riesgos en la aviación comercial, ambas instituciones establecieron un marco de actuación estricto. Los técnicos sometieron el armamento a rigurosas pruebas en el campo de tiro de misiles de White Sands, en Nuevo México. Durante las maniobras, validaron que los haces de energía no cegarán a los pilotos ni dañarán los sistemas electrónicos de las aeronaves.

El administrador de la FAA, Bryan Bedford, tranquilizó a las aerolíneas y a los ciudadanos. Tras una evaluación de riesgos basada en datos reales de vuelo, la agencia aeronáutica determinó que estas armas no representan un peligro para el público. A partir de ahora, los militares operarán dentro de unos parámetros de seguridad preaprobados.

Entretanto, la Administración estadounidense mantiene su apuesta económica por esta tecnología militar. A principios de abril, el Ejecutivo destinó más de 600 millones de dólares para fortalecer los sistemas antidrones. Con ello, la ofensiva contra el narcotráfico en la frontera sur entra en una nueva fase tecnológica.

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