El Pentágono encarga miles de misiles de bajo coste para blindarse ante una posible guerra en el Pacífico
El Departamento de Defensa de Estados Unidos impulsa un programa sin precedentes para adquirir miles de misiles de crucero e hipersónicos a un precio reducido. Con esta estrategia, Washington busca garantizar el suministro
La estrategia militar de Estados Unidos da un giro radical para adaptarse a los escenarios bélicos del futuro. El Pentágono opta ahora por el volumen y la rentabilidad económica frente a la exclusividad tecnológica que dominaba sus presupuestos hasta la fecha. El objetivo principal de la Administración estadounidense pasa por acumular un arsenal masivo que permita sostener operaciones prolongadas sin agotar las reservas de munición de alta gama.
Para lograr esta transformación, el Departamento de Defensa ha firmado una serie de acuerdos estratégicos con empresas emergentes del sector armamentístico. La iniciativa busca romper la dependencia histórica de gigantes tradicionales como Lockheed Martin o RTX. De este modo, abre la puerta a compañías disruptivas capaces de trabajar a la velocidad que exige el mercado comercial, según detalla el portal especializado Interesting Engineering.
En este contexto, las autoridades militares han diseñado una hoja de ruta acelerada para renovar sus capacidades de ataque a distancia. La urgencia del Ejecutivo estadounidense responde a las lecciones aprendidas en conflictos recientes, donde el consumo de munición superó con creces las previsiones más pesimistas de los analistas.
El programa de misiles y la producción en masa
El pilar central de esta nueva estrategia es el programa de Misiles Contenerizados de Bajo Coste. El Pentágono planea adquirir más de 10.000 misiles de crucero en apenas tres años, y prevé comenzar las compras a gran escala en 2027. Para materializar este encargo sin precedentes, el Gobierno federal seleccionó a cuatro empresas: Anduril, CoAspire, Leidos y Zone 5.
Estas compañías competirán para ofrecer soluciones que puedan lanzarse desde plataformas terrestres, aéreas o marítimas con mínimas modificaciones. El diseño modular y la producción estandarizada reducirán drásticamente los costes unitarios de cada proyectil, lo que garantizará un suministro constante para las tropas estadounidenses desplegadas en zonas calientes.
Proyectiles hipersónicos a precio reducido
De forma paralela al desarrollo de proyectiles de crucero, el Departamento de Defensa pone el foco en la tecnología hipersónica. Un acuerdo específico con la empresa emergente Castelion impulsará la fabricación del misil Blackbeard, un arma capaz de volar a velocidades superiores a Mach 5 y de realizar maniobras impredecibles para evadir los sistemas de defensa aérea enemigos.
El compromiso gubernamental contempla la compra de 500 misiles hipersónicos anuales una vez superada la fase de pruebas. A ello se suma la intención de alcanzar las 12.000 unidades en un lustro, una cifra que representa una escala de producción jamás vista en Estados Unidos para este tipo de armamento avanzado.
El pulso con China en el Pacífico
Detrás de esta agresiva política de adquisiciones se esconde la necesidad de prepararse para un hipotético enfrentamiento de alta intensidad en el Pacífico. Los estrategas militares temen quedarse sin munición en las primeras semanas de combate si estalla un conflicto directo con China, dado el altísimo ritmo de fuego que exigiría la contienda.
El subsecretario de Adquisiciones y Sostenimiento, Michael Duffey, aseguró que el Gobierno enviará una señal de demanda a largo plazo a los nuevos actores industriales. Con esta inyección de capital, las Fuerzas Armadas estadounidenses pretenden asegurar su capacidad de fuego sostenido y mantener intacta su capacidad de disuasión a escala global.