Estados Unidos presentará (y antes de lo que te esperas) su nuevo misil nuclear con alta capacidad
Estados Unidos reestructura su programa de misiles nucleares tras el desorbitado sobrecoste del sistema Sentinel. El relevo de los veteranos Minuteman III se retrasa a la próxima década
La arquitectura de defensa que garantiza la inmunidad de España y del resto de los aliados de la OTAN se encuentra en un punto de vulnerabilidad crítica. El programa del misil intercontinental LGM-35A Sentinel, diseñado para ser el pilar de la tríada nuclear de Occidente, ha sufrido un revés logístico y financiero que pospone su entrada en servicio hasta bien entrada la década de 2030. La preocupación se extiende a otros ámbitos de la seguridad aliada, donde la OTAN ya planifica cómo defender sus infraestructuras submarinas críticas frente a la amenaza rusa.
Este retraso obliga a la Alianza a prolongar la agonía técnica de los vetustos Minuteman III, sistemas operativos desde los años 70 que ya han superado con creces su vida útil. El origen de esta crisis reside en un desajuste presupuestario sin precedentes. Según datos del Pentágono, el coste del programa se disparó por encima de los 160.000 millones de dólares, provocando un incumplimiento legal de la Enmienda Nunn-McCurdy que puso el proyecto al borde de la cancelación. A este agujero financiero se suma la incertidumbre sobre el inventario actual, en un momento donde crece la preocupación sobre si hay suficientes misiles Patriot para cubrir las necesidades defensivas inmediatas.
Estados Unidos prepara sus nuevos misiles nucleares y estarán en 2030
Para salvar la iniciativa, delegada en la firma Northrop Grumman, se ha impuesto una reestructuración draconiana que pretende estabilizar la factura final en los 140.900 millones de dólares. Esta maniobra no es solo económica, sino de supervivencia estratégica para el flanco occidental.
LGM-35A Sentinel test booster pic.twitter.com/HzGk3autgi
— Index (@lndexium) February 17, 2026
Ante la gravedad de la situación, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha ordenado una intervención directa en la cadena de mando. Tal y como detalla la Secretaría de la Fuerza Aérea, se ha creado la figura del Gerente de Cartera de Reporte Directo, un cargo de autoridad absoluta que ostentará el general Dale White. Su misión es clara: evitar que el Sentinel arrastre en su caída a otros activos vitales como el bombardero furtivo B-21 Raider. Esta reorganización busca blindar también el soporte logístico aéreo, donde las Fuerzas Aéreas ya comienzan las pruebas del nuevo avión del fin del mundo para garantizar el mando en caso de catástrofe.
El general White debe resolver las carencias técnicas con la celeridad que exige un tablero internacional cada vez más hostil. El objetivo es que, para finales de 2026, el programa recupere las certificaciones técnicas que le fueron retiradas tras sus sucesivos fracasos financieros y operativos.
Sin embargo, las proyecciones más optimistas apuntan a una espera de casi diez años para que el primer misil sea plenamente operativo. Este vacío temporal supone un riesgo tangible para la capacidad de disuasión global. Mientras las potencias rivales modernizan sus arsenales a un ritmo febril, la seguridad de las democracias europeas seguirá dependiendo, durante una década más, de una tecnología de la Guerra Fría que ya es, a todos los efectos, una reliquia del pasado.