Las fuerzas estadounidenses utilizaron a Claude en ataques contra Irán para obtener inteligencia

El Pentágono desafía a Trump y emplea la inteligencia artificial Claude en el bombardeo contra Irán. Pese al veto presidencial inmediato, Defensa mantiene la tecnología de Anthropic operativa alegando razones de seguridad nacional

Las fuerzas estadounidenses utilizaron a Claude en ataques contra Irán para obtener inteligencia
Soldado estadounidense manejando un ordenador portátil (imagen generada por IA)
Publicado en Defensa

El Pentágono desata una crisis de autoridad sin precedentes en Washington. Solo unas horas después de que el presidente Donald Trump decretara el veto inmediato a la inteligencia artificial de Anthropic, la cúpula militar estadounidense ha desoído la orden ejecutiva empleando el modelo Claude en una ofensiva masiva contra Irán. La operación, que según informes de inteligencia habría destruido la residencia del Líder Supremo iraní, evidencia un cisma profundo entre el mando político y el estratégico. Para España, esta volatilidad en el seno de su principal socio en la OTAN genera una honda inquietud sobre la fiabilidad de los protocolos de defensa compartidos. Este movimiento militar parece confirmar los peores augurios de la cúpula castrense, recordando cuando el general Mike Minihan lanzó una predicción de guerra para este mismo año que ahora cobra sentido.

El desafío no es meramente simbólico. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha confirmado que el Departamento de Defensa no acatará el "apagón" exigido por Trump en sus redes sociales, estableciendo en su lugar un periodo de transición de seis meses. La justificación técnica es demoledora: la tecnología de Anthropic está tan integrada en los flujos de análisis de objetivos y simulaciones críticas que una desconexión abrupta comprometería la seguridad nacional. Este pulso administrativo revela que la maquinaria de guerra de la primera potencia mundial ya no puede operar sin los algoritmos que el propio presidente tacha de "izquierda radical". Dicha dependencia tecnológica es absoluta en todos los niveles, tal y como se observa en el hecho de que los pilotos estadounidenses tienen una nueva tecnología que resulta crítica para su supervivencia en combate.

Esta contradicción operativa pone sobre la mesa un dilema ético de escala global. Según recogen informes previos de medios como The Guardian sobre capturas de objetivos en Venezuela, el Pentágono lleva meses utilizando a Claude para fines tácticos, ignorando las cláusulas de uso civil de la empresa. Mientras la industria se fractura bajo criterios ideológicos, el relevo en el arsenal digital ya está en marcha. Sam Altman, CEO de OpenAI, ha sellado un acuerdo millonario para desplegar ChatGPT en infraestructuras clasificadas, mientras que el modelo Grok, de Elon Musk, se posiciona para gestionar misiones de ataque bajo la nueva administración. En paralelo a este rearme de software, Washington no descuida su capacidad nuclear estratégica y las Fuerzas Aéreas de USA comienzan las pruebas del 'avión del fin del mundo' ante la escalada de tensión.

Para el Gobierno de España, este escenario de "guerra fría algorítmica" obliga a replantear la soberanía tecnológica del país. La dependencia de sistemas sujetos a purgas políticas en Washington introduce un factor de riesgo impredecible en la seguridad europea. El hecho de que el Pentágono admita su incapacidad para ganar un conflicto sin una IA proscrita por su propio comandante en jefe marca un hito peligroso. En la nueva era de los conflictos híbridos, las órdenes de la Casa Blanca parecen haber perdido su eficacia frente a unos cerebros de silicio que hoy, de facto, dirigen el rumbo de los misiles en Oriente Medio.

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