Lockheed Martin se asocia con Xanadú: quiere que sus sistemas se vuelvan cuánticos

Lockheed Martin y Xanadu sellan una alianza estratégica para transformar la inteligencia artificial mediante el aprendizaje automático cuántico. La investigación busca superar las carencias de los sistemas clásicos en entornos

Lockheed Martin se asocia con Xanadú: quiere que sus sistemas se vuelvan cuánticos
Lockheed Martin es una de las firmas más conocidas del planeta y es proveedora de sistemas de armamento
Publicado en Defensa

La carrera por la hegemonía tecnológica en el tablero de la defensa global ha alcanzado un punto de no retorno. La computación cuántica emerge como el nuevo Santo Grial para las Fuerzas Armadas, un movimiento que tanto el Ministerio de Defensa como la industria estratégica en España monitorizan con máxima atención. La capacidad de procesar información en escenarios de incertidumbre total definirá quién ostenta la superioridad táctica en los conflictos del siglo XXI.

El gigante Lockheed Martin ha sellado una alianza estratégica con la firma Xanadu para profundizar en el Aprendizaje Automático Cuántico (QML). El objetivo primordial de esta colaboración es desarrollar modelos generativos capaces de operar con precisión milimétrica allí donde los datos son escasos o se encuentran estrictamente fragmentados, una constante en los teatros de operaciones modernos y la seguridad nacional. Esta apuesta por la innovación convive con el éxito comercial de sus plataformas aéreas, como demuestra el hecho de que el país más poderoso del planeta decide invertir dinero en este avión de combate F-35 para asegurar su superioridad aérea.

La empresa Lockheed Martin quiere pasar al plano cuántico

La investigación pretende determinar si los sistemas cuánticos pueden jubilar a la Inteligencia Artificial clásica, lastrada hoy por un consumo energético insostenible y una dependencia extrema de volúmenes masivos de información. Según explica Christian Weedbrook, CEO de Xanadu, el proyecto busca repensar los fundamentos del aprendizaje computacional a través de un hardware fotónico capaz de ejecutar procesos que la tecnología convencional, simplemente, no puede replicar.

Las aplicaciones de este salto cualitativo son transversales y críticas. Van desde el fortalecimiento de las plataformas de detección y la fusión de datos hasta el blindaje de las comunicaciones y la toma de decisiones en tiempo real. Para Dani Couger, responsable de Tecnologías Cuánticas en Lockheed Martin, esta unión no solo expande las fronteras del QML, sino que redefine cómo los futuros sistemas cuánticos apuntalarán la defensa en un entorno de amenazas híbridas. La integración de estos algoritmos será decisiva para operar plataformas de nueva generación, similares al caza europeo invisible venido del futuro, un avión que no necesita piloto humano para dominar los cielos.

Aunque el proyecto se rige actualmente por la premisa de "la teoría primero", el impacto potencial para la industria de España es innegable. Las empresas nacionales, inmersas en la búsqueda de la autonomía estratégica, observan cómo estos modelos prometen soluciones en espacios de dimensiones superiores donde la IA tradicional suele colapsar. No obstante, el despliegue a gran escala aún enfrenta desafíos técnicos severos relacionados con la estabilidad del hardware. Un ejemplo palpable de esta evolución industrial es que el primer avión de vigilancia del Ejército español ya está fuera y ha sido construido en España, marcando el camino hacia la soberanía técnica.

La batalla por el código cuántico apenas ha comenzado. Quien logre domesticar la incertidumbre del átomo no solo controlará el procesamiento de la información, sino que dictará las reglas del juego en el futuro campo de batalla digital, donde la velocidad de cómputo será la única frontera entre la seguridad y la vulnerabilidad sistémica.

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