Los drones y robots del ejército alemán tendrán una misión aparte de combatir: buscar residuos radiactivos

Gracias al uso de inteligencia artificial, investigadores del Fraunhofer FKIE han desarrollado drones y robots capaces de localizar residuos radiactivos con precisión de pocos metros en escasos minutos

Los drones y robots del ejército alemán tendrán una misión aparte de combatir: buscar residuos radiactivos
Además de un detector gamma, el UAS automatizado también tiene cámaras electroópticas e infrarrojas (Fraunhofer FKIE)
Publicado en Defensa

La gestión de catástrofes nucleares o industriales ha dado un paso de gigante hacia la democratización de la seguridad. Hasta hace poco, operar maquinaria en zonas de alto riesgo requería una formación técnica exhaustiva, pero el nuevo sistema "jacket control" ha cambiado las reglas del juego. Esta innovación permite que personal sin experiencia previa en robótica pueda asumir el manejo de sistemas complejos, facilitando una respuesta rápida y efectiva sin poner en riesgo vidas humanas.

En este contexto, la clave del éxito reside en la colaboración estrecha entre diferentes tipos de unidades autónomas. No estamos ante una herramienta aislada, sino frente a un ecosistema donde los vehículos aéreos y las plataformas terrestres trabajan codo con codo. Los drones, equipados con cámaras térmicas de alta resolución y detectores de radiación gamma, actúan como los ojos avanzados del operativo, peinando el terreno desde una altura segura para identificar las amenazas invisibles.

La precisión quirúrgica de los robots terrestres

Asimismo, la inteligencia que gobierna estas aeronaves es lo que verdaderamente marca la diferencia en situaciones críticas. Gracias a la implementación de algoritmos estocásticos avanzados, los drones no se limitan a volar, sino que calculan en tiempo real la probabilidad de encontrar fuentes radiactivas. Este cálculo matemático constante permite a la máquina tomar decisiones de navegación por sí misma, dirigiendo sus sensores hacia los puntos de mayor interés sin necesidad de que un piloto humano le indique el camino a seguir.

A este respecto, tal y como detallan desde el medio especializado Interesting Engineering, esta tecnología divide su actuación en dos fases muy marcadas. Primero realiza una exploración general de reconocimiento y, acto seguido, ejecuta una búsqueda adaptativa del peligro que reduce drásticamente los tiempos de exposición. Esta capacidad para procesar datos en el aire y transmitirlos al mando central garantiza que los equipos de emergencia dispongan de un mapa de situación fidedigno en cuestión de minutos.

Por otro lado, una vez que la amenaza ha sido localizada desde el cielo, entran en juego las unidades de superficie para realizar el trabajo sucio. Estos robots incorporan la tecnología "click and grasp", un sistema sumamente intuitivo que simplifica la interacción remota con el entorno contaminado. El operador, situado a una distancia prudencial, solo tiene que seleccionar el objeto sospechoso en su pantalla a través de una retransmisión de vídeo, y el brazo robótico se encarga de ejecutar los movimientos precisos para manipularlo o asegurarlo.

Finalmente, detrás de este ambicioso proyecto se encuentran los investigadores del Fraunhofer FKIE, quienes han contado con el respaldo de las autoridades alemanas. El objetivo último de este despliegue tecnológico es evitar que el ser humano tenga que pisar escenarios extremadamente hostiles, delegando la supervivencia en una inteligencia artificial capaz de enfrentarse a la radiación con una eficacia fría y calculada.

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