Ucrania advierte de que hay camiones militares rusos en la central nuclear de Zaporizhia y las alarmas saltan

La sombra de un desastre nuclear vuelve a planear sobre Zaporiyia tras la difusión de un nuevo vídeo que muestra camiones militares rusos en la central, ocupada por Moscú y en permanente estado de alerta

Ucrania advierte de que hay camiones militares rusos en la central nuclear de Zaporizhia y las alarmas saltan
Camión militar ruso cerca de la central nuclear de Zaporizhia durante la invasión de Ucrania (Assets)
Publicado en Defensa

Aunque sus seis reactores permanezcan en «parada fría», un estado de latencia controlada, el peligro en la central nuclear de Zaporiyia está lejos de haberse disipado. La seguridad de la que es la mayor planta de Europa pende de un hilo extremadamente fino: la necesidad de un suministro eléctrico constante e ininterrumpido. Sin esa energía, los sistemas de refrigeración que evitan el sobrecalentamiento del combustible nuclear fallarían, abriendo la puerta a un accidente de consecuencias catastróficas.

Precisamente, esa vulnerabilidad reside en su dependencia total de la red eléctrica externa, que ha sido cortada en múltiples ocasiones desde el inicio de la ocupación rusa en 2022 a causa de los combates en la zona. Cuando esto ocurre, la planta debe recurrir a generadores diésel de emergencia, que se han convertido en la última línea de defensa ante un desastre, pero cuya autonomía es limitada y depende de un suministro de combustible que no siempre está garantizado. Esta fragilidad se ve agravada por la intensificación de los combates en la región, donde Rusia ha mejorado sus drones kamikazes para aumentar la precisión contra infraestructuras energéticas críticas.

Una militarización que desafía las normas internacionales

A este precario equilibrio técnico se suma ahora la confirmación visual de la presencia militar rusa dentro del recinto, gracias a la difusión de un vídeo verificado. En él se observan vehículos militares estacionados en el interior, un despliegue en una infraestructura civil de altísimo riesgo que, tal y como han publicado en Defense News, no es la primera vez que se documenta.

Además, la presencia de vehículos y personal armado dentro del recinto no es solo una imprudencia de enorme calibre, sino que viola de forma flagrante el derecho internacional humanitario. Los Convenios de Ginebra prohíben explícitamente situar objetivos militares en el interior de centrales nucleares o en sus inmediaciones, una norma que Moscú ignora de manera sistemática.

En este contexto de opacidad, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), que mantiene un equipo de expertos sobre el terreno, ha denunciado repetidamente las trabas a su labor. Los inspectores no pueden realizar una evaluación exhaustiva de la seguridad porque las fuerzas de Moscú les niegan un acceso completo y sin restricciones a todas las áreas sensibles de la instalación, alimentando la incertidumbre sobre lo que realmente ocurre en el corazón nuclear de Europa.

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