Un destructor chino de 11.000 toneladas hace una advertencia a Taiwán: ha utilizado guerra electrónica
La Armada china ha activado sus sistemas de guerra electrónica contra aeronaves extranjeras cerca de Taiwán, un despliegue de fuerza del destructor Yanan que recrudece la crisis tras la multimillonaria venta de armamento
El estrecho de Taiwán ha dejado de ser un simple escenario de exhibiciones de músculo militar para transformarse en un laboratorio de hostilidad tecnológica pura. La Armada de China ha comenzado a emplear tácticas de guerra electrónica directa contra aeronaves militares extranjeras, un movimiento que eleva la temperatura en una zona ya de por sí inflamable. Pekín busca ahora el dominio absoluto del espectro electromagnético para disuadir cualquier presencia externa en sus aguas. Esta escalada valida los temores de altos mandos militares, como el general estadounidense que lanzó una predicción de guerra para este año basándose en sus instintos sobre el conflicto inminente.
Bajo este escenario, el gran protagonista del despliegue ha sido el destructor Yanan, un buque de vanguardia que encarna la modernidad de la ingeniería naval china. Durante un encuentro reciente, el navío lanzó proyectiles de interferencia diseñados para cegar los sistemas de detección de los aviones avistados en las inmediaciones. Lejos de ocultarse, el Yanan operó sus radares a máxima potencia para enviar un mensaje inequívoco sobre su alcance.
Un tablero de ajedrez electromagnético en el Pacífico
Por otro lado, esta operación no fue fruto de una iniciativa aislada, sino una maniobra coordinada con el portaaviones Shandong. Tal y como ha detallado South China Morning Post, la flota china prioriza ahora la integración total de sus sistemas de defensa con capacidades de interferencia electrónica. Para el gigante asiático, anular los sentidos del enemigo es hoy tan crucial como el propio despliegue de su capacidad de fuego real. En esta línea de innovación constante, informes recientes sugieren que China presenta una nueva arma que podría vencer a Estados Unidos gracias a su supuesta capacidad para destruir amenazas en segundos.
Asimismo, el destructor Nanchang también ha protagonizado momentos de tensión extrema al ejecutar maniobras de bloqueo contra buques extranjeros en alta mar. Estos incidentes coinciden con un clima diplomático muy tenso, tras el anuncio de la administración de Donald Trump sobre la venta de armamento a Taiwán por un valor de 11.100 millones de dólares.
Esta decisión ha provocado una respuesta furibunda por parte de las autoridades de Pekín. Dentro de ese refuerzo defensivo destaca el nuevo escudo antimisiles de Taiwán, Arco Fuerte que ha sido actualizado precisamente ante la preocupación de una futura invasión.
Por su parte, las repercusiones de este despliegue tecnológico están traspasando fronteras y afectando directamente a las relaciones entre China y Japón. En Tokio aumenta la inquietud ante la posibilidad de que estas tácticas de interferencia deriven en accidentes militares de consecuencias imprevisibles. Lo que antes eran patrullas de rutina se han transformado en una pugna invisible donde los impulsos electrónicos marcan el nuevo ritmo de la confrontación internacional.