Las virtudes del coche eléctrico son muchas. Desde la sostenibilidad que se ofrece en la conducción hasta las aceleraciones vertiginosas gracias a la disposición máxima del par desde el inicio. Las capacidades de la tecnología sin emisiones contaminantes son muchas, hasta el punto de que poco a poco, estos productos van comiendo terreno a las alternativas clásicas de combustión interna.

Tesla es, sin duda, el fabricante más destacado en movilidad sostenible. La calidad de las baterías que ofrece respecto al resto del mercado ha provocado que su éxito comercial se haya disparado. Aun así, hay ciertos clientes potenciales que buscan algo más y, de ahí, nació la idea de crear el Model S Plaid, una versión radical de la berlina para conseguir aceleraciones únicas.

¿Hasta qué punto es necesario aprovechar la instalación de motores adicionales o, simplemente, agregar algún que otro detalle distintivo? A la hora de adquirir un automóvil de estas características, se busca, sobre todo, contar con la autonomía suficiente para la realización de desplazamientos más allá del término urbano. Esto nos hace replantearnos un par de cuestiones.

¿Tienen sentido las versiones Performance o Plaid? Cierto grupo apreciará esta diferenciación, pero lo cierto es que la propia ventaja competitiva de estos automóviles seguirá siendo su ciclo de kilometraje y, por supuesto, la potencia de carga que admiten a través de la red Supercharger. Bajo esta premisa, lo último que se ha sabido es que Tesla ha renunciado al Plaid +.

¿Qué movimiento supone para la firma de Palo Alto y, en general, para la industria del automóvil dicha cancelación? La clave de este paso radica, según palabras de Elon Musk, en la nula necesidad de crear un coche eléctrico con una autonomía de unos 1.000 kilómetros. Bajo su criterio, las 400 millas, es decir, 646 kilómetros al cambio, puede ser más que suficiente.

Limitaciones en el desarrollo de baterías o concepto equivocado

El Model S Plaid + no era más que un Model S Plaid de autonomía extendida. Esto no es más que la agregación de un equipo de baterías que permitiese incrementar el kilometraje a realizar respecto de la primera versión. El magnate sudafricano ha acabado con esta idea y, al parecer, esta medida podría tener nuevos movimientos de gran calado. ¿Está en riesgo la ficha técnica del Roadster?

El Tesla Model S Plaid, finalmente, no tendrá una versión +. Motor El País

Durante la presentación del modelo deportivo, se defendió la idea de equipar una batería de, teóricamente, 100 kWh, sobre su chasis. Esto permitiría, en principio, contar con una autonomía próxima a los 1.000 kilómetros por cada ciclo de carga, tal y como se puede leer en el portal especializado InsideEV’s. Como es lógico, toca revisar dichas cifras para saber cómo será uno de los productos más esperados de la compañía en el corto y medio plazo.

Tesla ha renunciado a la versión + del Model S Plaid al creerla innecesaria

Tesla, al no comercializar la versión +, renuncia a la fijación de un precio desorbitado, el cual chocaría respecto al resto de opciones presentes en la gama. Cabe recordar que estamos ante el modelo menos económico ya en su versión de acceso, por lo que habrá que esperar al pequeño de la firma para ver precios próximos a los 200.000 euros en dicha versión.

Elon Musk, en el momento de anunciar la negativa a la producción del +, puso en valor que un producto de estas características no necesita agregar una mayor autonomía. Al fin y al cabo, defiende que los 643 kilómetros en la versión básica pueden ser suficientes para la realización de los desplazamientos fuera del ámbito urbano. Más todavía teniendo en cuenta la extensa red de carga rápida.

Una tecnología que nos tiene malacostumbrados debido al potencial de mejora

Una de las claves para entender el potencial de las baterías eléctricas es la capacidad innovadora que ha tenido lugar durante estos años. En apenas un lustro, se ha pasado de disponer de opciones capaces de ofrecer 300 kilómetros de rango a 500 kilómetros. Como se puede observar, las mejoras introducidas, con el paso del tiempo, permitirán registros más contenidos.

El Tesla Roadster se ha convertido en uno de los deportivos más esperados de la última década. Tesla

Esto nos obliga a determinar una cuestión fundamental. ¿Y si no vemos nunca los prometidos 1.000 kilómetros de autonomía en vehículos con precios aptos para la clase media? Es una hipótesis que, por supuesto, no es descartable. De hecho, ni siquiera se sabe si las de ion litio seguirán siendo las más populares en el mercado.

Este tipo de cuestiones son las que nos hacen, de nuevo, mantener los pies sobre la Tierra. El coche eléctrico, pese a haber incorporado múltiples tecnologías de nueva factura, sigue siendo débil en muchos aspectos. Pulir estas desventajas será esencial para asegurar el mantenimiento de esta tecnología como eje de la transición hacia un mundo menos contaminante.