Cuando en el año 2012 llegó al mercado el Tesla Model S, pocos eran los fabricantes que veían en esta berlina una seria amenaza a sus intereses. La llegada del primer automóvil capaz de lidiar con la oferta de combustión interna poco a poco fue introduciéndose en un mercado dominado por las tecnologías convencionales. ¿Qué puede decirse tras estos 7 años?

El mejor ejemplo para explicar el crecimiento de esta tecnología nos lo muestra la electrificación que se ha realizado sobre un modelo enmarcado en un segmento purista. Tras una conversión en la que se ha decidido sustituir al completo la opción tradicional, un BMW Serie E30 goza de un rendimiento propio de un superdeportivo.

El número de modelos clásicos electrificados no para de incrementarse

Desde hace un tiempo, Jon Volk, el propietario del clásico modelo de origen alemán, ha estado apostando por dar una nueva imagen al deportivo. Tal y como se puede leer en la cuenta de Instagram tesla_bimmer, decidió destripar un Tesla Model S para incluir su paquete de baterías y tren de potencia en el modelo mencionado anteriormente. ¿Cuál es el resultado?

Equipar un modelo de principios de los años noventa con la tecnología que incorpora el automóvil más tecnológico de la actualidad permite hacernos una idea sobre qué podemos esperar un poco más abajo. El mejor dato que define las posibilidades de esta transformación es el peso que se ha conseguido fijar; nada más y nada menos que 1.342 kilogramos.

A ello habrá que añadir otros factores tales como el reparto de pesos, una unidad de medida que nos deleita con una carga de un 65% en su parte trasera y un 35% en la delantera. De esta forma, las sensaciones hacen que estemos ante una innovación que le ha dotado de unas cualidades únicas en el mercado de la electrificación.

Una transformación con unos números de escándalo

La primera generación del Serie 3 de BMW, la E30, está obteniendo un mayor prestigio en el ámbito de la apreciación. Más aún si tenemos en cuenta a las 2 principales versiones más cotizadas, la alternativa M3 por su incuestionable desempeño, y la 325i, la versión que no para de incrementar su valor en el mercado de ocasión. ¿Penalizaría el hecho de portar el alma de un Tesla Model S?

El BMW Serie 3 también puede recargar sus baterías en las estaciones Supercharger de Tesla. Instagram tesla_bimmer

Pese a que el motor eléctrico y una serie de baterías pertenecían a un Tesla Model S, es importante destacar que también posee un equipo venido de un Chevrolet volt, otro de los referentes en la transición eléctrica. Conjuntamente, se generan un total de 380 CV de potencia y una capacidad total de 32 kWh. Aun así, ¿es suficiente para generar unos números diferenciales?

Un BMW Serie 3 E30 convertido en una mezcla de un Tesla Model S y un Chevrolet Volt

Una de las principales cualidades de este automóvil es la gestión de los espacios y la colocación de bloques de baterías. De esta forma, se consigue una gestión de las fuerzas que hacen de este automóvil una auténtica máquina para el drift. No obstante, el principal objetivo está relacionado con la mejora del rendimiento a medida que se están incorporando nuevas soluciones.

Lo más curioso es que se ha incorporado la tecnología de carga prevista para cualquier modelo de Tesla. La red Supercharger, una de las más eficientes en materia de automoción sostenible, también ofrecerá su servicio con el objetivo de hacer mucho más flexible su utilización en las vías públicas.

Sacrilegio o adaptación al futuro, un debate todavía muy vivo

Desde hace un tiempo, son muchos los talleres que están centrándose en modificar la tecnología de los modelos clásicos para adecuarlos al futuro. La sustitución de todos los componentes relacionados con las motorizaciones convencionales está convirtiéndose en tendencia. Los más puristas, esto no lo entenderán, pero lo cierto es que se consigue garantizar su futura utilización.

El BMW Serie 3 E30 con motor y tecnología procedente del Tesla Model S. Picgra

En relación a este modelo protagonista, la persona que se ha encargado de su transformación, apenas tenía conocimientos relacionados con la mecánica. Esto nos invita a plantearnos una cuestión, ¿se pondrá de moda modificar nuestros automóviles a medida que el coste de las baterías vaya reduciéndose con el incremento en su producción?

El coche eléctrico es mucho más sencillo en términos de funcionamiento

Los coches eléctricos son mucho más sencillos en términos de funcionamiento. El número de piezas de las alternativas sostenibles es infinitamente inferior al que equipa un motor de combustión interna. Por ello, es posible una transformación capaz de eliminar, además, peso, algo que ha tenido lugar en esta ocasión.

Este proyecto no será el único que veamos en los próximos meses. Al fin y al cabo, ¿quién dudaría en introducir este tipo de medidas a sabiendas de las limitaciones que se están introduciendo por las autoridades en términos de restricciones al tráfico?