Desde hace muchos años, las denominaciones de gasolina y diésel no han sufrido alteraciones en sus denominaciones. Dejando a un lado la oferta especial que ofrece cada compañía distribuidora, lo lógico ha sido siempre preguntar por opciones como Sin Plomo 95 o Sin Plomo 98.

No obstante, en los últimos años, las estrategias comerciales de las compañías proveedoras de los carburantes han conseguido jugar con letreros y carteles para facilitar una equivocación. ¿Cuál es el objetivo? Que nos decantemos por las opciones más caras. Ahora bien, ¿es este el único objetivo de la nueva legislación que está por llegar?

Esta nueva reglamentación afectará a consumidores y estaciones de servicio

El próximo 12 de octubre, según se puede leer en la edición digital de ABC, tendrá lugar el cambio en el etiquetado de los carburantes, una medida que afectará a las estaciones de servicio y a los propios consumidores. ¿Bajo qué reglas se regirá el consumo de productos como la gasolina o el diésel?

Para entender esta nueva medida que entrará en vigor en la segunda mitad del año, es importante entender cómo afectará, por separado, a cada uno de los diferentes combustibles que suele haber en cada gasolinera. Esta modificación buscará, principalmente, cambiar la dinámica para apostar en un futuro por el uso de tecnologías más eficientes y que contaminen menos.

Así pues, a continuación se mostrará qué repercusión puede tener esta nueva medida en cada uno de nosotros. A no ser que conduzcas un coche eléctrico, te tocará acudir a tu estación de confianza, ya cuentes con mecánicas a gasolina, diésel, GLP o similares. Esta nueva legislación estará presente en los 28 Estados miembros de la Unión Europea, los países del EEE y en Macedonia, Serbia, Suiza y Turquía.

Cómo afecta esta legislación a las mecánicas tradicionales

La nueva reglamentación estará codificada por figuras geométricas y nomenclaturas en su interior. De esta forma, se podrá relacionar de manera mucho más sencilla qué tipo de carburante queremos repostar y en qué calidad. De esta forma, además, se reducirán las posibilidades de equivocarnos a la hora de llenar el tanque de combustible.

Así es la nueva calificación de los carburantes tradicionales. ABC

Lo primero que llama la atención de la imagen anterior es la forma que representará a cada una de las opciones más destacadas en la movilidad. Las mecánicas que funcionen con gasolina estarán rotuladas bajo un círculo, mientras que las diésel tendrán un formato caracterizado por un cuadrado.

El Etanol y Biodiésel estarán representados por la E y la B respectivamente

En el caso de la gasolina, la E representa la denominación ‘Etanol’, mientras que el número que tendrá detrás se corresponderá con el porcentaje de dicho compuesto contiene el carburante o el máximo que admite el vehículo, dependiendo del lugar donde se encuentre instalada dicha señal.

En el caso del diésel, en el nuevo etiquetado tendrá una representación de un cuadrado. De igual modo que en el caso anterior, la B hace referencia a ‘Biodiesel’. En cuanto a los dígitos presentes tras la denominación, se correponderá al porcentaje máximo de biodiésel que contiene el carburante o la capacidad máxima que tolera el motor del vehículo protagonista.

la denominación XTL se refiere, además, a un tipo de biocombustible creado a partir de material fósil o renovable que permite obtener por síntesis o hidrotratamiento un compuesto con propiedades muy parecidas a las del diésel tradicional.

Nuevas propuestas e implementación de la nueva normativa

Esta medida, que comenzará a estar presente en la movilidad desde el próximo 12 de octubre, se irá introduciendo desde unos meses antes a través de los propios fabricantes. De hecho, los manuales entregados a propietarios de vehículos nuevos contarán con las nuevas indicaciones para el repostaje.

Las gasolinas modificarán su denominación en octubre. Sagres

De igual modo, las últimas opciones de recarga tendrán su propia denominación en el futuro. El ejemplo más claro de esta propuesta nos lo aporta el hidrógeno, el cual estará representado por un rombo que contará en su interior con la nomenclatura H2.

Esta nueva información en materia de repostaje estará muy pronto disponible, además de en los manuales de usuario, en los ordenadores de a bordo de los nuevos vehículos, en las propias estaciones de servicio y en los concesionarios. De hecho, estos serán los protagonistas de incluir dichas representaciones en el tanque de llenado de los propios automóviles.